El rincón del pensamiento

Cada semana, PRONTO te invita a la reflexión con estos pequeños cuentos que condensan grandes lecciones de vida.
Catástrofes que no lo son Ilustración: Alberto Vázquez

Catástrofes que no lo son

En una pequeña aldea vivía un sabio. Un día, el suelo apareció plagado de gallinas muertas. Entonces, los aldeanos fueron en comitiva a preguntarle la razón de ese extraño fenómeno. «¿Qué cree usted que es esto, una maldición?», le dijeron. A lo que él respondió: «No os alarméis. No puedo deciros por qué, pero es por nuestro bien».
Los vecinos se marcharon algo disgustados con esa misteriosa respuesta, pensando que el hombre al que tanto admiraban estaba perdiendo la razón. Pero, para su sorpresa, al día siguiente todos los perros cayeron desplomados. Y de nuevo se encaminaron hasta la casa del sabio, que volvió a tranquilizarlos asegurándoles que, aunque costara creerlo, esto también era «para el bien de todos». La misma escena se repitió al tercer día, cuando se apagaron todos los fuegos.  
Pero lo peor estaba por suceder. Días después, una banda de asesinos llegó al pueblo y todos los habitantes se ocultaron temiendo por sus vidas. Pero el jefe de los malhechores dijo: «No hay gallinas, ni perros. No sale humo de las chimeneas. Vámonos, aquí no hay nadie». A veces suceden cosas que interpretamos como una catástrofe pero, tras una gran pérdida, la vida también te puede traer cosas buenas que no esperabas.