Así es el palacete que podría heredar la infanta Sofía a los 18 años
La familia real debe decidir el futuro de un histórico palacete heredado en Menorca, que puede traer posibles diferencias entre los primos de la corona
En 2009, la Familia Real Española recibió una sorprendente herencia valorada en más de 10 millones de euros que nadie se esperaba. El donante, Juan Ignacio Balada, un empresario menorquín que dejó toda su fortuna a los reyes y a los ocho nietos de don Juan Carlos, quienes no sabían que heredarían una joya arquitectónica.
Juan Ignacio Balada donó este edificio a los ocho nietos de don Juan Carlos.
Este palacete en Menorca, con más de 555 metros cuadrados, ha estado deshabitado desde la muerte de Balada, aunque se mantiene en perfectas condiciones gracias al cuidado de una empresa especializada.
Sin embargo, la Casa Real ha decidido no darle un uso público, manteniéndolo como propiedad exclusiva de los herederos. En este contexto, el futuro del inmueble queda en manos de los nietos del rey emérito, y parece que la Infanta Sofía, la más joven de ellos, juega un papel crucial.
El palacete será oficialmente de la Infanta Sofía cuando cumpla 18 años, en aproximadamente nueve meses. A partir de ese momento, se abrirá el debate sobre su destino.
El Rey Felipe VI ha señalado que se tomará una decisión tras el cumpleaños de la infanta, y existe la posibilidad de que ella y su hermana, la Princesa Leonor, renuncien a su parte en favor de la Fundación Hesperia, que había intentado adquirir la propiedad en 2017 por 1,5 millones de euros.
Los nietos del rey emérito deben decidir qué harán con esta herencia.
En 2021, el Ayuntamiento de Ciutadella propuso convertir el palacete en un centro para personas mayores o en una vivienda tutelada, pero la propuesta fue rechazada. La decisión final recae en los ocho nietos de doña Sofía, quienes deberán acordar el futuro de esta herencia millonaria.
Familia Real española al completo.
La resolución sobre la propiedad de este palacete, con su elegante fachada asalmonada y su estilo señorial, podría implicar un enfrentamiento entre los royals más jóvenes de la familia, quienes deberán consensuar si venden el edificio o le otorgan un nuevo uso.