Jacobo Ostos provoca la ira de sus hermanos al regalar a sus suegros cosas de su padre, Jaime Ostos
Jacobo Ostos ha hecho un gran regalo a los padres de su novia, que no habría sentado nada bien ni a Gabriela ni a Jaime Ostos Jr.
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En la lucha de los Ostos por el cuantioso legado de Jaime Ostos, de momento es su hijo Jacobo quien tiene la sartén por el mango, ya que es quien posee ahora mismo los numerosos objetos de la discordia por los que se está enfrentando con sus hermanos.
Y, si hace algunas semanas, era un cuadro de Picasso el centro de la polémica, ahora los Ostos se pelean por varias cosas: un capote, una insignia... y un sofá.
Jacobo Ostos presume de las cosas de su padre que reclaman sus hermanos
Esta misma semana, Jacobo Ostos acudió con su madre y con su novia a una importante entrega de premios taurinos, y lo hizo llevando dos objetos muy importantes: un capote y una insignia que pertenecieron a su padre, dos de las cosas que reclaman Jaime Ostos y Gabriela.
"No voy a esconder las cosas de mi padre", dijo en el evento, en unas declaraciones que recogieron en el programa de Sonsoles Ónega.
Por si las aguas no estuviesen lo suficientemente agitadas, entró en escena Mery Jim, la novia de Jacobo, publicó un storie cargado de intenciones.
"Qué bonito el capote de paseo de MI SUEGRA", escribió la joven modelo sin miedo a que su comentario pudiera desatar de nuevo la polémica entre los hermanos.
Jacobo Ostos regala a sus suegros cosas de su padre
Pese al poco tiempo que llevan juntos (la pareja acaba de celebrar su 1º San Valentín), parece que lo de Jacobo Ostos y Mery Jim va tan en serio que ambos están perfectamente integrados el uno en la familia del otro.
No solo Mery reveló en Instagram su buena relación con Mª Ángeles Grajal: el Dj también ha presumido de haber tenido un generoso detalle con los padres de su chica: un sofá que perteneció a su padre.
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Un gesto que, sin duda, desatará la ira de sus hermanos (pese a que este afirme que ellos "no lo quieren") pero que no ha tardado en defender la doctora Grajal: "Esos sillones llevaban 40 años en mi casa y ahora me he mudado y no me venían bien", ha zanjado.