Así logró escapar un niño tras 6 años retenido en una secta
En el 2017, Alex Batty se fue con su madre y su abuelo de vacaciones a Marbella y nunca regresó a Inglaterra
Melanie Batty, su padre, David, y su hijo, Alex, en una foto de cuando, en el 2017, se fueron juntos de vacaciones.
Alex tenía 11 años cuando se esfumó. Lo que debían de haber sido unas vacaciones en Marbella, con su madre, Melanie, y su abuelo, David, acabó convirtiéndose en un gran misterio. El niño fue visto por última vez en el puerto de Málaga el 8 de octubre del 2017, cuando se esperaba su regreso a Inglaterra, pero desde esa fecha desapareció del mapa sin dejar rastro.
Su abuela, Susan Caruana, que, cuando su hija Melanie se fue con el niño acababa de ser nombrada su tutora legal, ya que su hija era una persona inestable, intentó contactar con Alex sin éxito. Tenía el móvil desconectado. "Supe entonces que mi nieto no iba a volver", explicó desesperada Susan en una entrevista en la que también añadió que sospechaba que Alex había sido trasladado a Marruecos, ya que su madre quería integrarse en una secta y apartar al niño de la escuela. Y eso es lo que ha pasado.
Estuvo cuatro días caminando
Ésta es la última casa en la que vivió Alex en Francia.
Y así pasaron seis largos años. Desde entonces, Susan ha vivido momentos de angustia, desesperación y de un dolor insoportable que sólo conocen quienes viven en la incertidumbre.
Pero, el 13 de diciembre, en una carretera francesa al sur de Toulouse, un repartidor vio, de noche y bajo la lluvia, la figura de un joven caminando solo, con una mochila y un patinete. El conductor, un estudiante de quiropráctica llamado Fabien Accidini, se detuvo y se ofreció a llevarle. El chico subió al vehículo y empezó a explicarle su historia.
Al principio, se mostró bastante tímido y le dijo a Fabien que se llamaba Zach. "Hablamos más de tres horas. Rápidamente me reveló su verdadera identidad, Alex Batty, me dijo que llevaba cuatro días caminando y luego me contó su historia y que se había escapado de una comunidad espiritual del Pirineo en la que estaba con su madre y su abuelo. Y describió cómo su madre lo había secuestrado cuando tenía 11 años", declaró el estudiante. "También me dijo que su madre estaba un poco, no loca, pero sí que tenía una mentalidad espiritual extraña. No parecía que se sintiera desgraciado por haber vivido allí, pero estaba muy contento de haberse marchado".
Fabien Accidini, el conductor que recogió a Alex: “No parecía que se sintiera desgraciado por haber vivido allí, pero estaba muy contento de haberse marchado”
Alex, que en este tiempo no ha ido a la escuela, le pidió prestado el móvil a su salvador para enviarle un mensaje por Facebook a la persona a la que más ha echado de menos en estos años, su abuela. Después llegaron a la localidad de Revel, en las afueras de Carcassonne, y lo dejó con los gendarmes, que verificaron su identidad.
"Quiero una vida y un futuro normal", les dijo el joven a los agentes, a los que contó que estos años ha llevado un estilo de vida nómada, viviendo en autocaravana y en casas con más gente en España, Marruecos y Francia, junto a su madre y su abuelo, que está separado de su abuela Susan.
Desde el 2021, ha estado en una comuna espiritual en el sur de Francia, en la que hacían mucha meditación y creían en la reencarnación y en la inexistencia del mundo real, han explicado las autoridades francesas. Éstas también han aclarado que, aunque se desconoce el impacto psicológico de lo que ha vivido, Batty no estuvo encerrado ni sufrió malos tratos ni violencia física. Decidió huir cuando supo que su madre quería irse a Finlandia. Entonces se dio cuenta de que estaba harto. "Tengo 17 años y necesito un futuro", ha dicho.
"Una investigación compleja y larga"
Ésta es la última casa en la que vivió Alex en Francia.
Ahora que ya está en Oldham, Inglaterra, con su abuela, ha comentado: "Me alegro de estar aquí para Navidad". Por su parte, Susan, emocionada ha declarado: "Me acordaba de un niño y me he encontrado a un hombre". A partir de ahora ella es la encargada de que su nieto pueda tener la vida y el futuro "normales", que él tanto desea.
La policía de Manchester, que es la que está llevando este caso, ha asegurado que "se trata de una investigación compleja, que llevará tiempo". Para empezar tendrán que encontrar primero a la madre y al abuelo, en paradero desconocido.