Sí al reciclaje: en qué se convierten los productos que reciclas
Vaqueros, cáscaras de huevo, botellas de agua, algas... Descubre qué se puede hacer con los materiales que reciclas
Hay que enseñar a los niños a reciclar desde que son pequeños.
En un mundo que cada año genera más de 2.000 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos, de los que muchos van a parar a océanos, ríos y vertederos, reciclar no es una opción, es una necesidad. Te mostramos algunas transformaciones de desechos sorprendentes
De vaqueros a paredes
Los vaqueros pueden darle una nueva vida a las paredes.
Consciente de que el 20% de los desechos proviene de la industria textil y de la moda, a la arquitecta Clarisse Merlet se le ocurrió fabricar ladrillos a partir de ‘denim’ (también usa otros tejidos) y pegamento ecológico, compactados de forma mecánica en una máquina que no utiliza ningún tipo de energía. Tras secarlos de forma natural, obtiene un material impermeable, resistente al fuego y a la humedad y aislante del calor, el frío y el sonido. Además de paredes interiores en edificios, se hacen muebles con él.
De cáscaras de huevo y conchas a azulejos
No hace falta un experto manitas para llevar a cabo nuestros consejos,
Aunque parezca inverosímil, las granjas podrían convertirse en un futuro en proveedoras de la industria azulejera castellonense, una de las más punteras en el mundo. Ése es el objetivo de un proyecto que está consiguiendo convertir las cáscaras de huevo (en Europa se generan 150.000 toneladas cada año) y también las conchas en carbonato cálcico (hasta ahora se extraía de las rocas calizas y cada vez hay menos) para la fabricación de baldosas cerámicas.
De chicles a suelas deportivas
La goma de mascar puede acabar convirtiéndose en suelas.
Además de una popular golosina, la goma de mascar que acaba en el suelo es una amenaza para el medioambiente porque tarda hasta 1.600 años en degradarse. En Singapur se ha prohibido masticarlos en público, pero en Ámsterdam (Países Bajos) se ha puesto en marcha una iniciativa para recogerlos en contenedores especiales. Luego, la empresa Gumdrop Ltp los procesa, creando a partir de ellos nuevos polímeros que se usan en la fabricación de suelas de calzado.
De botellas de plástico a plumíferos
Las botellas de plástico pueden tener nuevas vidas de lo más originales.
La mayoría del poliéster reciclado que usa la empresa Ecoalf para confeccionar sus prendas (plumíferos, abrigos, camisetas, pantalones o zapatos) procede del reciclaje de botellas de agua (PET, polietileno tereftalato), muchas recogidas del fondo del mar. Esos envases, que emponzoñan el agua y matan a la fauna marina, se reciclan mediante un proceso mecánico que, primero, las transforma en escamas, luego en pellets y, finalmente, en un hilo de poliéster de primera calidad.
De pasta de papel a bicicletas
Esta bicicleta está hecha de pasta de papel.
Producidas por una compañía mexicana, las ‘Urban GC1’ se hacen a partir de papel kraft reciclado, prensado y resistente a la lluvia porque lleva una cobertura de pintura de poliestireno reciclado. También reciclados son los elementos de acero, plástico y caucho que la configuran como un perfecto vehículo.
De hongos a ataúdes
Los hongos pueden dar lugar a ataúdes.
El micelio, parte vegetativa de los hongos (como su raíz y que actúa como un pegamento natural que se autoensambla), es el material con que fabrican unos ataúdes que, a diferencia de los de madera con metales y barnizados, no contaminan y se descomponen en un corto plazo. La empresa Ecovative utiliza también el micelio como material base de envases compostables y para piezas de mobiliario urbano, como baldosas y lámparas.
De algas a envases
Los envases pueden estar hechos de algas.
Inspirándose en las cáscaras de frutas, el ingeniero madrileño Rodrigo García y su colega Pierre Paslier crearon con algas una ‘burbuja’ insípida como envase para líquidos que, una vez bebidos, se podían comer. Después, consiguieron dos materiales más: uno rígido que sirve para hacer cajas u otros envases más duros, pajitas y utensilios de un solo uso (absolutamente compostables) y otro, que es un film y se disuelve en agua.