Ion Aramendi: sus fotos de pequeño
Abrimos el álbum familiar del presentador de moda para que veas cómo era de niño: ¡ya tenía la misma cara de travieso que ahora!

Ion Aramendi es uno de los presentadores más queridos de la televisión y es que es capaz de ganarse al público con su simpatía, su sencillez y su naturalidad.
En su vida privada, es un hombre sencillo que adora a su familia y al que le encanta compartir todos sus momentos con aquellos que más quiere.
Aquí te destapamos la cara más desconocida del presentador Ion Aramendi: sus mejores fotos de cuando era pequeño.
Ion Aramendi, un presentador muy familiar

Ion Aramendi compartió esta preciosa foto con sus 3 hermanos en el día de los Hermanos, junto a estas preciosas palabras: "Para mí ellos tres son lo más importante en mi vida, me auparon, me mostraron el camino, me corrigieron y enderezaron, pero sobre todo me han querido y me QUIEREN, y yo a ellos, de manera incondicional, #sonesenciales".

Ion Aramendi adora a sus hermanos, por eso siempre que puede publica fotos con ellos cuando eran pequeños, como ésta que vemos arriba. En la familia Aramendi, parece ser que Ion era el más trasto de todos, pero también el más risueño: "De pequeño le llamábamos Ion sonrisas, porque estaba todo el rato sonriendo", explica su padre.

Aquí lo vemos, un poco más mayor, con sus padres, a los que Ion adora. Según contó su padre una vez en televisión, Ion "de pequeño era muy muy desordenado. En una ocasión su madre le pilló que tenía bocadillos guardados entre la ropa del armario. Por supuesto, mi mujer Coro se enfadó muchísimo y le vació todo el armario para que lo ordenase", contaba entre risas Santiago Aramendi. A lo que Ion añadió, "seguro que me pilló porque eran bocadillos de chorizo y olería".
El importante mensaje de Ion Aramendi a su niño de 14 años

Ion Aramendi compartió un vídeo de él cuando tenía 14 años con una preciosa reflexión que traemos aquí para que la leas: "A mi yo de los 14 años le diría pocas cosas… Le diría que los miedos, las incertidumbres, los nervios, las derrotas y los malos momentos son siempre pasajeros, que tarde o temprano pasan, que hay que vivirlos como vienen, pasándolo mal, y que hay que afrontarlos de cara, pero también le diría que los buenos momentos, las risas, las victorias, los abrazos y los besos también son pasajeros, y que hay que exprimirlos porque siempre, siempre, pasan… Lo mejor de todo es que mi yo de los 14 años ya sospechaba todo esto y ahora que miro hacia atrás veo que nos dimos mil hostias pero que siempre nos levantamos, y que hemos vivido siempre exprimiendo cada minuto, también celebramos siempre todo, y que hemos abrazado y besado todo lo que hemos podido. Ahora me toca enseñarles todo esto a mis pequeños, ojalá sean tan felices como yo he sido y soy, ah, y lo más importante: sé siempre agradecido, humilde y luchador, eso y un poco de suerte te llevará donde quieras!".