Nadiuska, su dura vida: de mito sexual de los 70 a vivir en un psiquiátrico
La directora Valeria Vegas acaba de estrenar ‘El enigma Nadiuska’, una serie que narra la caída de la actriz, que fue un mito en los años 70

Nadiuska
El pasado 29 de octubre se estrenó en Atresplayer ‘El enigma Nadiuska’, una miniserie de tres capítulos dirigida por Valeria Vegas que analiza los motivos que empujaron al mito sexual de los 70 a la decadencia. Nadia, como le gustaba que la llamaran, vive hoy en el centro que las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús tienen en la localidad madrileña de Ciempozuelos, aislada de todo y de todos.
Su última entrevista, en nuestra páginas

En el 2003, cuatro años después de su última entrevista, que concedió a Pronto, Nadia vivía en la calle y dormía entre cartones.
La última vez que la entrevisté me recibió en un pequeño apartamento en el que unas cortinas oscuras la aislaban del mundo exterior. Su mente ya no estaba en orden y empezó a contarme oscuras historias que inventaba su imaginación. "Javier Sardà es mi novio y me manda mensajes a través de la televisión, y el rey Juan Carlos me persigue para que me case con su hijo. Y yo no quiero", afrimaba Nadia. Y también me confesó: "No tengo dinero y bajo por las noches a los cubos de basura para buscar alimentos. Los amigos me han dado de lado y nadie me contrata. Apenas salgo de casa…".
Del estrellato a las tinieblas

No pagaba las mensualidades, aunque algún amigo cubrió los gastos durante unos meses. Acabaron echándola y se trasladó a un pequeño hostal de la zona de Cuatro Caminos. Fue el último lugar donde nos vimos.

Cuando nuestro colaborador José de Santiago la localizó, en 1999, malvivía en un hostal y sólo deseaba volver a trabajar como actriz.
A los pocos días desapareció. Seguí su pista y mis investigaciones me llevaron a un banco de la calle Alcalá, después a un granero de las afueras de Guadalajara y, finalmente, supe que la habían ingresado en un centro psiquiátrico de Ciempozuelos. Ya no era la Nadiuska triunfadora, el objeto de deseo de muchos españolitos de a pie que veían en ella a su ideal de belleza femenina. La esquizofrenia había hecho estragos y la sumió en las tinieblas.
Su mánager le hizo la vida imposible

De origen alemán, llegó a Barcelona en 1971, con sólo 19 años, para ser modelo y actriz y se convirtió en una de las caras más taquilleras de la época del destape.
Me cuentan que "ha mejorado mucho de su enfermedad mental, sabe quién es y los recuerdos se agolpan en su mente, pero es feliz en su anonimato. Se refugia en la religión y solemos verla rezando en la capilla del centro. Es una persona muy discreta y nada conflictiva, desgraciadamente no tiene familia y ha asumido su soledad perfectamente".
Valeria, la directora de la serie sobre su vida, habla para tu Revista Pronto y nos dice que "en los tres episodios hay testimonios de 50 entrevistados, entre los que te encuentras tú, José Sacristán, Máximo Valverde, Josele Román, Jenny Llada, Alaska, Jorge Sanz, Pedro Mari Sánchez, Sara Mora… Mucha gente cree que Nadiuska está muerta, porque desapareció de la vida pública hace más de veinte años, pero sigue viva y lleva dos décadas ingresada en un psiquiátrico".
PRONTO: Le diagnosticaron una esquizofrenia. ¿Cómo se encuentra ahora?
VALERIA VEGAS: Con el paso del tiempo ha ido mejorando de su enfermedad. No le gusta que la llamen Nadiuska, sino Nadia.
P.: ¿No hay quien la cuide fuera del psiquiátrico?
V.V.: No tiene familia, ni padres, ni hermanos, ni sobrinos, ni primos... Vive una soledad absoluta. Se relaciona con las monjitas del centro Benito Menni, que la cuidan.
P.: Algo que no hicieron los hombres que pasaron por su vida sentimental. Todos se aprovecharon de ella…
V.V.: Efectivamente. Desde su representante y amante, Damián Rabal – hermano del actor Francisco Rabal–, a un alto directivo de la televisión o Jaime Noain. Este último la introdujo en una serie de negocios que fueron un fracaso total. Y Damián, "como mánager era muy bueno, pero también era un hombre muy malo", según la "vedette" y actriz española Jenny Llada. Cuando su relación sentimental con Nadia acabó, la hundió profesionalmente. Le hizo la vida imposible.
"Era demasiado ingenua y confiada"

Valeria la directora del documental.
P.: Sin trabajo ni dinero comienza su decadencia.
C.V.: Física y mental. Se acumularon muchas desgracias, 15 años sin trabajar en el cine, el desamor, el ostracismo absoluto… Su teléfono no sonaba, no recibía ofertas de trabajo y estaba desquiciada. El cine la dejó de lado. Había pasado de moda. Fue una "sex symbol" y no encajaba en papeles de madre o en una trama de la guerra civil.
P.: Cuesta creer que fuera una mujer psicológicamente tan débil…
V.V.: Pues lo era. Una mujer demasiado ingenua a la que se manejaba fácilmente, era todo bondad. Muy noble y confiada. Se entregaba mucho en sus relaciones sentimentales y a ciertas amistades, que no le hicieron ningún bien.
P.: Era un juguete roto.
V.V.: Exactamente. Pero nunca tuvo contacto con las drogas y el alcohol.
P.: El destino la condujo por el camino de la mendicidad y a dormir en la calle.
V.V.: Tú fuiste el que la localizó y viste los resultados de su decadencia. Hasta que fue ingresada en el centro estuvo deambulando por las calles de Madrid, en un pajar de Guadalajara, en hostales de cuarta, buscando comida en los cubos de basura, su mente ya no coordinaba… Llegó a pensar que se le estaba acabando la vida.