Todo sobre la desconocida enfermedad de Adriana Abenia
La presentadora se ha sentado con Emma García para presentar su libro más personal, 'La vida ahora', donde habla sobre su enfermedad

Adriana Abenia habla de su libro 'La vida ahora' con Emma García.
Adriana Abenia acaba de sacar su libro 'La vida ahora', donde se sincera como nunca sobre su lado más personal. En él habla abiertamente de un trastorno que sufrió en una época muy intensa de trabajo y del que se ha sentado a hablar con Emma García en el plató de 'Fiesta'.
El diagnóstico hizo que Adriana Abenia, que estaba en la cresta de la ola, tuviera que apartarse de la televisión. "Fue un cúmulo de cosas, fue una falta de gestión de la fama, no lo gestioné bien. Fue todo a un ritmo vertiginoso. Acababa de empezar en televisión cuando mi nombre estaba en todos los sitios, había dejado a mi ciudad, a mi novio, a mi familia en Zaragoza... De alguna manera sentía que tenía que buscar la excelencia, que tenía que ser la mejor".
"Me exigí en exceso, fui muy dura conmigo misma de tal manera que dejé de lado la salud y otras cosas importantes y, un día, pasó algo que fue la gota que colmó el vaso", ha contado.
Adriana Abenia da detalles sobre su enfermedad que la alejó de la TV

Adriana Abenia, que ahora es muy transparente sobre sus problemas de salud, ha hablado de un incidente que vivió en octubre de 2012 "que hizo que al día siguiente mi salud se fuera al garete. Me vi tan vulnerable, tan insegura, era algo que no sabía cómo hacer frente". Y añade: "Me vi sumida en el caos".
Llegado ese punto, su madre le dijo que volviera a casa, pero Adriana Abenia confiesa que el personaje que había creado en televisión tiraba de ella. "Me hice una resonancia cerebral que me dio un diagnostico terrible para una persona joven. Tenía que haber parado, pero continué por no tirar todo por la borda. Me afectó al habla de manera transitoria, pero detrás había otra cosa".

Cuando le piden que especifique qué síntomas experimentó, Adriana Abenia aclara que sufrió disfasia del habla, un trastorno que le hizo replantearse su vida: "Durante 25 minutos no concuerda lo que digo con lo que pienso. En un principio, me dijeron que era estrés e incluso pensaron que me había drogado. Se vio clarísimamente qué había ocurrido y tuve que replantearme mi vida. Parar para tomar decisiones, pero no paré lo suficiente".
Al indagar sobre las razones, se muestra muy sincera: "Perdí el control sobre mí misma. El trabajo, los focos, me cegaban, pero también conseguían que yo siguiera fluyendo y no fuera tan real lo que me había sucedido. No se lo dije a nadie. Los únicos que lo sabían eran mis padres". La presentadora afirma que en ese momento "no sabía dónde estaba la línea entre la persona y el personaje. A base de hostias he conseguido canalizar esas emociones, vivir más despacio".