EPOC: por qué afecta más a las mujeres
En los últimos 10 años esta enfermedad se ha incrementado entre un 60 y
un 70% entre la población femenina de más de 40 años
La enfermedad pulmonar obstructiva (EPOC) es una afección en la que los pulmones, a causa de la inhalación de una sustancia tóxica (en la mayoría de casos el humo del tabaco) sufren una obstrucción en el paso del aire que dificulta la respiración.
La tos y la expectoración son algunos de los primeros síntomas. Después, aparece el ahogo y, en fases más avanzadas, surgen problemas como dificultad para concentrarse, fatiga y opresión en el pecho.
Según el estudio EPISCAN II, un 11,8% de españoles sufre EPOC. Aunque la mayoría de pacientes son hombres, cada día hay más mujeres con esta enfermedad respiratoria cuya incidencia entre las mayores de 40 años ha aumentado un 70% afectando a un 9% de la población femenina.
Diferencias de género
Más fumadoras que antes
El 80% de los pacientes que sufren EPOC son o han sido fumadores y el hecho de que esta enfermedad tenga cada vez más rostro de mujer se debe a que el tabaquismo ha crecido entre ellas. En España, el 24,7% de mujeres adultas es fumadora. Entre las chicas de 13 a 15 años este porcentaje alcanza el 25% y supera al de los chicos que fuman en esta misma franja de edad.
Unas vías aéreas sensibles
A esto se añade que la mujer es más vulnerable al tabaco que el hombre y desarrolla estadios graves de EPOC a una edad más temprana incluso habiendo tenido una menor exposición a esta sustancia. Las vías aéreas femeninas son diferentes a las masculinas y para ellas cada cigarrillo es más perjudicial.
Sentir ahogo al caminar, tener tos o que un catarro persista son signos de alarma
Otra forma de fumar
Las mujeres suelen realizar inhalaciones más profundas y mantienen más tiempo el humo en los pulmones, lo que resulta más dañino.
Mayor exposición a humos
Un 15% de personas con EPOC no ha fumado nunca y el 80% de este grupo son mujeres. Es decir, las mujeres están más expuestas a aires contaminados por el tabaco y otros humos.
Problemas diagnósticos
Entre ellas hay un mayor número de afectadas que padecen EPOC y no lo saben, con lo que no están controladas médicamente. Esto se explica porque esta enfermedad se suele asociar menos con la población femenina y porque en la mujer se puede manifestar de forma distinta al hombre, lo que dificulta su diagnóstico.
Por ejemplo, en ellas suele haber más sibilancias (los sonidos que se producen durante la respiración) y, en cambio, menos tos y expectoración.
La importancia de la detección precoz
El EPOC no tiene cura, pero ayudará a frenar su avance y a mejorar la calidad de vida de la persona que sea diagnosticado cuanto antes.
Someterse a una espirometría
Para lograrlo esta prueba rápida e indolora es crucial y sería recomendable realizarla a personas de más de 35 años que fuman. Consiste en llenar los pulmones de aire para después soltarlo lo más rápidamente posible. Calcula la cantidad de aire contenida en los pulmones y su velocidad de expulsión.
Conocer los signos de alarma
La sensación de ahogo al caminar o al subir las escaleras, sufrir cansancio, tener tos, ver que un catarro dura más de lo habitual o expectorar constituyen motivos de sospecha de esta enfermedad, sobre todo si la persona fuma.
Cómo abordar la EPOC
Con el tratamiento adecuado los síntomas que acompañan el EPOC pueden reducirse y con ello mejorar la calidad de la persona.
Dejar de fumar
Es la primera medida a tomar para no seguir dañando el tejido pulmonar. Vapear también resulta perjudicial.
Fármacos
Según las necesidades del paciente, el médico recetará inhaladores, corticoides o antibióticos, que mejoran la eficiencia pulmonar.
Dieta equilibrada
Un gran porcentaje de pacientes con EPOC presenta problemas de desnutrición, porque les cuesta comer. Es recomendable hacer más ingestas al día y de menor cantidad, así como seguir una dieta rica en frutas, verduras, proteínas y grasas saludables.
Líquidos
Tomar al menos 2 litros de agua cada día y también infusiones ayudará a eliminar el moco.
5 medidas para mantener tus pulmones en forma
Un 10% de las personas de más de 40 años se enfrenta al EPOC, una enfermedad respiratoria crónica que, en muchos casos, se puede prevenir.
1. Sigue un programa de deshabituación del tabaco
Existen métodos efectivos para dejar de fumar como la terapia de sustitución con nicotina y tratamientos como el bupropión y la vareniclina. Si fumas, consulta con tu médico de cabecera.
2. Evita el aire contaminado
Además del humo del tabaco, hay que impedir que entren en los pulmones polvos tóxicos y vapores químicos que irritan los pulmones. En los días de más contaminación, evita las calles con más densidad de tráfico y hacer esfuerzos como ir en bicicleta. Utiliza mascarillas protectoras como las FFP2 para que las partículas nocivas no penetren en las vías respiratorias.
3. Camina
Se trata de un ejercicio aeróbico sencillo, que fortalece los pulmones y ayuda a mantener una buena capacidad pulmonar.
4. Practica ejercicios de respiración
Coloca las manos sobre tu abdomen e inhala por la nariz de manera que se llenen los pulmones y también se hinche el abdomen. Retén el aire dos segundos y exhala lentamente por la boca apretando ligeramente la zona abdominal para incrementar la exhalación. Repite seis veces. También puedes coger el aire lentamente por la nariz y expulsarlo mientras mantienes los labios fruncidos como si apagaras una vela. Intenta que la exhalación dure el doble que la inhalación.
5. Realiza estiramientos
Estirar la musculatura mejora la postura corporal, lo que optimiza el funcionamiento pulmonar. Puedes, por ejemplo, coger aire y, al exhalar, elevar los brazos por encima de la cabeza manteniendo las manos entrelazadas. Al coger aire bájalos y vuélvalos a levantar al inspirar. Repite 10 veces.