
Sara e Iker, que lucía el chándal oficial de la Selección española, posaron brevemente con Lucas a la puerta de la clínica Ruber de Madrid.
Aunque Iker pudo asistir al nacimiento de su hijo, al que han puesto el nombre de Lucas, nada más abandonar la clínica Ruber tuvo que viajar a Francia para cumplir sus obligaciones con la Roja. Ya en casa, Sara Carbonero disfruta de los primeros días de su retoño mientras Martín va aprendiendo a compartir todo con el recién llegado, aunque, como ha declarado la periodista, «en casa hay espacio para dos e incluso tres reyes».