Tita Cervera: entramos en su lujosa mansión de Mallorca que vende por 5,5 millones
Ha bajado su precio en un millón de euros ya que no encuentra comprador para ella. ¡Te enseñamos cómo es por dentro esta mansión!

Por tercera vez desde que la compró en 1990 con su marido, el barón Thyssen, Carmen Cervera ha puesto a la venta Ca l’Indiano, su espectacular casa de Mallorca.
La tenía alquilada

En la última ocasión, pedía por ella 6,7 millones de euros, pero visto que el precio no convence, la ha vuelto a sacar al mercado por 5,5 millones. Con 150 años de historia, ésta es una de las casas más emblemáticas de El Terreno, una exclusiva zona del casco antiguo de Palma, pero, poco o nada la ha disfrutado Tita, pues la tuvo alquilada.

La finca cuenta con cinco dormitorios y cinco baños que se reparten en una superficie habitable de 580 metros cuadrados y está rodeada por un jardín de 2.300 metros cuadrados con árboles frutales y una pequeña piscina.

Aunque es una de las casas más especiales de la baronesa, tanto por su emplazamiento como por su cuidada decoración, ni ella ni su marido, Hans-Heinrich, quien falleció hace más de veinte años, llegaron a disfrutarla.

A pesar de que cuenta con una localización privilegiada que se puede disfrutar desde sus múltiples terrazas, la mansión nunca fue la residencia principal del matrimonio Thyssen, sino que la utilizaron de paso y para disfrutar de sus días de vacaciones.

La mansión cuenta con una piscina en la que poder refrescarse los días de verano y Tita Cervera se gastó algún dinero en reformarla para dejarla a su gusto de la época.

Aquí podemos observar una de las amplias terrazas, que da al inmenso jardín que rodea toda la casa de Tita Cervera en Mallorca.
Así es la mansión de Mallorca de Tita Cervera por dentro

La mansión es muy amplia y luminosa, predominando el color blanco en prácticamente todas las estancias y con algunas notas de color como las líneas rosas que decoran el suelo.

Uno de los amplios recibidores de la casa, que se encuentra desnuda y sin amueblar porque el matrimonio Thyssen no volvió a habitarla desde 1993, primera vez que la mansión se puso a la venta.

Otra de las amplias estancias de la casa, con la nota de color de las baldosas del suelo. A pesar del dinero que Tita invirtió en adaptar la mansión a sus gustos de los años 90, nunca llegaron a habitar en ella. Tras la muerte en 1991 de uno de sus mejores amigos, Luis Gómez-Acebo, marido de la infanta Pilar, con quienes pasaban mucho tiempo en Mallorca, Tita Cervera y su entonces marido perdieron las ganas de volver a la isla.

Vista de la amplia cocina de la casa, decorada al estilo de aquellos años, y en la que sigue predominando el color blanco con toques de celeste en la encimera.

Las 5 habitaciones con las que cuenta la mansión son amplias y muy luminosas, todas pintadas en color blanco y con el toque de color divertido que le da el rosa del suelo.

Otra de las habitaciones de la casa, ésta dominada por el color azul de las vigas del techo y las ventanas, y el mosaico del suelo que también aporta una nota de color a la estancia.

En 1993, Tita Cervera y su marido decidieron poner en venta la mansión, tan sólo tres años después de adquirirla. En aquel momento, llegaron a pedir casi dos millones de euros, pero no tuvo éxito.

Ante la imposibilidad de poder venderla, Tita y su marido alquilaron la casa pero, finalmente, ella ha decidido, de nuevo, ponerla en venta. Primero salió al mercado por 6,7 millones, pero parece ser que tuvo pocas ofertas, por lo que ha actualmente se vende por 5,5 millones de euros.
Notas de color en un entorno mediterráneo

Los baños, amplios y luminosos, también cuentan con notas de color como el suelo, predominando el rosa y el azul.

Otro de los amplios baños de la mansión de Mallorca de Tita Cervera, que cuenta con cinco.

La casa fue construida en 1873 y tiene unos techos de varios metros de altura. Aunque Tita Cervera la adecuó a sus gustos estéticos, se puede observar que las estancias tal vez necesitarían alguna remodelación.

La mansión también cuenta con una azotea, en el último piso, que tiene unas impresionantes vistas al mar.

La finca consta de más 2.300 metros cuadrados y piscina privada. Y no solamente eso. Quien vaya de invitado podrá disfrutar de una pequeña vivienda en el exterior, una pequeña casa. Toda la finca tiene calefacción central y chimenea.