Las fotos nunca vistas de la reina Letizia: lo que hace cuando nadie la ve
Más allá del protocolo, la Reina tiene otras caras que reflejan aspectos menos conocidos de su personalidad, como su coquetería, su gran curiosidad, su sensibilidad y su sentimiento de madraza

Letizia.
La exposición ‘Familia real, familia del Rey’ (hasta mediados de enero en la Galería Nikon House Madrid), a cuya inauguración acudió la infanta Elena por sorpresa, reúne las imágenes más icónicas, curiosas y humanas de nuestros royals a través del trabajo de 39 profesionales de la fotografía que los siguen a diario.
No es fácil tener el dedo sobre el obturador de una cámara y presionar para que, en segundos, se produzca la magia. Porque el tiempo siempre es breve para que los fotógrafos consigan una instantánea que recoja no sólo momentos históricos, sino imágenes que hablen de la sensibilidad, la humanidad y la parte más personal de nuestros Reyes.
Conseguir buen material, ahora más difícil

Letizia escondida.
Según nos dijo Bernardo Paz, el comisario de la exposición, doña Elena disfrutó mucho de las obras y, entre las fotos que más llamaron su atención, una de Robert Smith le impactó especialmente. En ella se ve a Letizia, todavía con mascarilla, en un acto militar celebrado en la base aérea de Colmenar Viejo.
Tras su rostro se observa el escudo del Aire, con unas alas que se asoman tras su cabeza. "Es una imagen muy potente", nos dice su autor, que lleva ya 15 años cubriendo temas de la Casa Real y representa a esa hornada de fotógrafos que siguen la época más reciente de nuestros Reyes.
Conseguir buen material, nos asegura, es más difícil ahora. "En la generación anterior, con el rey Juan Carlos había fotos muy distendidas. Las de Felipe cuando era niño son muy naturales, pero la etapa actual es muy diferente, porque, como todo el mundo tiene móvil y las imágenes vuelan, ellos cuidan mucho más la parte privada".

Además, los protocolos propios de la Casa Real no se lo ponen fácil. "A las convocatorias tenemos que llegar una hora antes por seguridad, para pasar los controles a pesar de que nos conozcan a algunos desde hace años. Porque somos cinco fotógrafos los que seguimos a la Reina por toda España, pero luego, en cada sitio, hay más que son del propio lugar y no se les conoce, así que siempre hay que pasar o bien un arco de seguridad o bien los perros, que olfatean nuestros equipos para vigilar que no haya explosivos", comenta Robert Smith.
En este enlace te lo contamos todo sobre las salidas secretas de los Reyes.
La Reina es la que más veces se salta el protocolo

Los fotógrafos siempre intentan ser invisibles y espectadores silenciosos de situaciones únicas en las que buscan sacar la otra cara de los monarcas.
Especialmente de Letizia. Porque ella, dicen, es la que más se salta el protocolo para acercarse a las personas, protagonizar anécdotas, sacar a relucir su faceta curiosa y periodística o enternecernos con su lado más humano.
Como la imagen que captó José Gegúndez en el 2015, en la "sala del tapiz rojo", como la llama él, del Palacio Real, donde iba a tener lugar una cena de gala de los Reyes con el expresidente de Perú Ollanta Humala, que llegaba tarde. "Yo tenía la cámara preparada. Vi moverse el picaporte, disparé tres veces y salió la foto, donde se ve a la Reina asomándose, y es ella en estado puro: periodista, curiosa, impaciente", reconoce este profesional que estudiaba Historia cuando la fotografía se cruzó en su vida.
"Las fotos tienen que tener técnica, pero también alma", dice con convicción. A través de ellas, ha podido escudriñar la de nuestra Reina, sobre la que tiene una opinión muy clara: "Letizia es una mujer normal del siglo XXI. Una mujer inteligente, preocupada por lo que hace y por lo que rodea a las personas. Si tiene que meter a prostitutas en la Zarzuela para conocer su idiosincrasia o lo que les pasa, es capaz de hacerlo. Puede que muchos la vieran como la nota discordante, pero es la que ha hecho que la melodía suene bien. Sin ella, no se hablaría de monarquía".

Es en Asturias, donde Letizia se siente más cómoda y más en su casa y eso se refleja en su forma de mirar, sonreír y moverse.
Smith coincide con su compañero y añade: "Igual que la reina Sofía fue una reina maravillosa del siglo XX, la reina Letizia es una reina maravillosa del siglo XXI. La sociedad ha cambiado y ella ha crecido conforme ha crecido la sociedad. Es una mujer inteligente, profesional e independiente, a pesar de su posición. Se lo toma muy en serio. Además, no ha querido quedarse en el papel de maniquí y, a sabiendas de que es un icono de moda, lo ha usado para lanzar mensajes y apoyar a mucha gente y muchas causas".
Por supuesto, le gusta la moda y, además, es coqueta. Muestra de ello es la foto de Carlos Álvarez que muestra a una doña Letizia mirándose en un espejo del Palacio Real en el año 2016, en una audiencia con los miembros del COI con motivo de la candidatura Olímpica de Madrid.

Con su esposo, en una imagen llena de humor y complicidad.
Ana Ruiz es de las pocas mujeres fotógrafas que quedan cubriendo Casa Real. Debutó, para más presión, el día del enlace real. De doña Letizia nos comenta: "Ella es muy profesional, muy perfeccionista, muy observadora. Y todo lo que tiene de periodista le queda. Se nota la inquietud por todo y le interesan mucho los niños, la gente mayor. Le gusta acercarse y escuchar a la gente. Y lo hace desde una cercanía sincera, de verdad".
Conoce a todos los fotógrafos reales

A la inauguración de la exposición “Familia real, familia del rey” asistió, por sorpresa, la infanta Elena.
A Letizia no se le escapa nada. De hecho, a los fotógrafos habituales que la siguen los tiene fichados. Y cuando ve un rostro nuevo, se acerca, le saluda y le pregunta para qué medio trabaja. "Y sigue nuestro trabajo en las publicaciones, hasta en Instagram, porque a veces nos lo comenta", dice Robert, que reconoce que a él lo "fichó" desde el primer día porque su aspecto físico no le hace pasar desapercibido, pues es alto y pelirrojo.
"Nos conoce perfectamente", destacaron Smith y Gegúndez, los cuales vivieron una anécdota muy divertida en Palma con los Reyes. "José y yo fuimos un día a cenar, después de trabajar, a un sitio debajo del piso que teníamos alquilado para trabajar ese verano en Palma. Y estábamos allí tan tranquilamente cuando, de repente, aparecieron los Reyes con unos amigos. ¡Y los teníamos en la mesa de al lado! La Reina nos miró como diciendo: “¿Pero qué hacen estos dos aquí?”, mientras nosotros pensábamos que qué hacían ellos allí. Las caras de todos fueron de absoluta incredulidad. Hasta que ella nos dijo: “Hombre, hola, buenas noches”. Nosotros, entonces, empezamos a pensar que quizás el sitio era demasiado caro para nuestras posibilidades. Cenamos con ellos al lado. Nos conocen, mucho", explica Robert.
En cambio, Felipe VI es más protocolario y serio. "El Rey no se acerca tanto por el tipo de educación que ha recibido. Él se ha formado para ser monarca, siguiendo el protocolo desde que era pequeño. Hace poco, cuando se despedían de Leonor en Zaragoza, hubo una imagen muy explícita respecto a esto. La forma de abrazar de Letizia a su hija frente a la muestra de afecto, más distante, del Rey, tocándole el brazo", comenta Ana. Porque Letizia, aunque sea Reina, no puede evitar ser madre, esposa y hermana. Y las fotos, que tienen alma, lo recogen.
"A mí me gusta verla en situaciones divertidas, como cuando en un acto repite vestido con alguna invitada y es ella misma la que se ríe de la situación y se pone junto a esa otra mujer para que hagamos la foto. Son salidas de protocolo que agradecemos y dan una imagen agradable de la Casa. O sucede también cuando, en la calle, le dicen cosas, como la mujer en Córdoba que le dijo a gritos: “¡Viva su marido, viva sus hijas y al resto que le den por culo!”. Letizia se echó las manos a la cara y dijo: “Ay, por Dios, pero ¿cómo dice eso”? Y se partía de risa. Porque a ella le ha tocado trabajar en la calle como periodista y sabe muy bien cómo sortear las situaciones y ponerlas a su favor", cuenta Robert.
Siempre protege a Leonor y a Sofía

Con Leonor, ejerciendo de madre.
Lo que más enternece a los fotógrafos es verla salirse de la rigidez de los actos para ejercer su papel de madre. "Siempre recordaré el primer día de guardería de Sofía. La pobre, tenía unos 2 añitos, se cayó al suelo y se puso a llorar. Letizia se agachó, la abrazó y le habló con cariño. Ahí estábamos viendo a la madre, no a la Reina", comenta Robert, que afirma que siempre percibe cómo protege a sus niñas.
También él nos habla de la Letizia esposa. "Cuanto más lejos estamos de los Reyes en ciertos temas, más se relajan. Y entonces es cuando ves que son una pareja normal y corriente, se hablan, bromean y se ríen. Se les ve con una relación sana", dice Smith.

Su mayor tesoro, sus hijas.
Gestos de cariño entre el matrimonio también ha recogido el objetivo de Ana Ruiz, como esa foto en la que el Rey calienta las manos a doña Letizia en el 2012, en Asturias. Precisamente la fotógrafa afirma que, en su tierra, a nuestra Reina es donde se la percibe más terrenal, más humana. "Para mí, en Asturias la Reina es sólo Letizia. Ella siente su tierra, su gente, y eso se le ve en la mirada. Dice muchas cosas con la mirada y muchas de las fotos que yo he entregado para esta exposición son de Asturias, porque ella con su mirada desnuda su alma".
Ana también guarda en su memoria otras imágenes que no sólo ha visto su objetivo, sino sus ojos, las de la Letizia más vulnerable. La de una reina que ha tenido que aguantar el tipo en funerales de Estado como los de los accidentes aéreos, por el terremoto de Lorca, con motivo del COVID-19...
"Tuvo que hacer una reverencia al rey Juan Carlos y estaba rota"

En el 2007, en el funeral de su hermana Érika, se rompió.
Y el de su hermana. "Allí la vi como a una hermana completamente destrozada, era una situación muy complicada. Con las críticas que recibía y esa forma de mirarla siempre con lupa y que le cayera de repente eso... Estaba completamente destrozada y ese día fue muy difícil porque el rey Juan Carlos asistió al funeral y ella tuvo que mantener el protocolo y hacer una reverencia estando rota. Y, al acabar, lloviendo a cántaros, el entonces Príncipe y ella se acercaron a la prensa. Yo los tenía enfrente, quisieron darnos unas palabras de agradecimiento por estar allí, por interesarnos por su dolor. Y Letizia no pudo más y se rompió. Se puso a llorar. Jamás olvidaré esa imagen".