Grandes historias de amor, entrega 4: Victoria de Suecia y Daniel Westling
La princesa Victoria de Suecia y el entrenador personal Daniel Westling se conocieron en el 2011, cuando ella, que se estaba recuperando de una anorexia, buscaba un entrenador personal. Su hermana, la princesa Magdalena, que iba al gimnasio de Westling, se lo recomendó, y así empezó todo

Victoria de Suecia y Daniel Westling
Lo que al principio fue una simple amistad entre la princesa y el plebeyo, acabó siendo una de las más bellas historias de amor de la realeza, la de Victoria de Suecia y Daniel Westling.

La pareja no lo tuvo fácil y tuvo que luchar con todas sus fuerzas por su amor, que no contaba con la aprobación del rey Carlos Gustavo, que, olvidando que él también se enamoró de una plebeya –la reina Silvia era azafata– no creía conveniente que su hija se casara con un preparador físico.
Tardó 10 años en aprobar su matrimonio.
Además, tampoco los súbditos suecos aprobaban ese noviazgo ya que veían más defectos que virtudes en Daniel, sin darse cuenta del gran amor que éste sentía (y sigue sintiendo) por la heredera.
Ultimátum y boda

Al final, Victoria le puso un ultimátum a su padre, amenazando con renunciar al trono si no podía casarse con Westling y recordándole que él también había tenido que luchar por su amor cuando se enamoró de su madre.

Y así, la joven, haciendo oídos sordos a las quejas del rey, siguió con su noviazgo hasta que logró casarse con Daniel, en junio del 2010. Pero antes, su historia tuvo que superar otro obstáculo. En mayo del 2009, Daniel, que sufría de insuficiencia renal por una enfermedad congénita, tuvo que someterse a un trasplante de riñón, que le donó su propio padre.

Afortunadamente, todo salió bien y Victoria y el exentrenador pudieron contraer matrimonio el 19 de junio del 2010, en la catedral de San Nicolás de Estocolmo, el mismo día y el mismo lugar en que lo hicieron Carlos Gustavo y Silvia de Suecia 34 años antes.

Fue una de las bodas reales más románticas, emocionantes y alegres que se recuerdan. “Estoy increíblemente feliz, quiero dar las gracias al pueblo sueco por haberme dado a mi príncipe”, dijo Victoria, sin querer disimular su inmensa felicidad, celebrando así el triunfo del amor.
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