Pablo Motos le confiesa a Becky G su truco para parecer más alto
La cantante estadounidense ha visitado ‘El Hormiguero’ para hablar de su paso por los Oscar y de sus raíces latinas

Becky G, en 'El Hormiguero'
Recién aterrizada en Madrid después de estar en la Semana de la Moda de París, Becky G ha visitado 'El Hormiguero' para hablar de sus raíces latinas y de su actuación en los Oscar. La estrella urbana de la industria musical lleva trabajando desde que tenía diez años en el mundo del espectáculo y como imagen en publicidad, pero aún así sigue poniéndose nerviosa en los eventos. Sobre todo si tienen que ver con la moda porque se siente muy bajita.

Becky G, en 'El Hormiguero'
Ha sido en ese momento cuando se han puesto a hablar de la altura con Pablo Motos. Cuando empezó como presentador de televisión en el programa de Trancas y Barrancas quería ser alto, como el resto de sus compañeros de profesión. De ahí que decidiese comprarse unos zapatos con un poquito de tacón. “Al principio me compré unos zapatos de alza que por fuera eran normales pero por dentro tenían una plataforma y yo iba caminando como un pavo real. Duré dos días con esos zapatos”, le decía Pablo Motos a Becky G, que no paraba de reírse.

Becky G, durante su pedida de mano con Sebastian Lletget
Donde no se puso nerviosa Becky G, comprometida con el futbolista Sebastian Lletget, fue durante su actuación en los Oscar de este año. Estaba nominada pero no ganó. “Yo ya me siento ganadora al estar presente y, por otro lado, estaba Billie Eilish. Soy muy fan”, ha comentado la artista estadounidense de orígenes latinos. Como curiosidad ha comentado que la comida de la gala no le gustó mucho. Sí la de la fiesta posterior en la que estuvo: “Tenía un hambre... Fue cuando comí de todo. Tenían pizza, caviar, tequila... Básicamente, me pasé toda la noche con todos los cocineros y no con los famosos”.
Becky G, una infancia marcada por el acoso escolar

Becky G y su madre
La infancia de Becky G no fue nada fácil. Sus padres perdieron la casa en la que vivían y tuvieron que mudarse al garaje de sus abuelos. No tenían dinero y fue entonces cuando Becky G decidió, con apenas diez años, ponerse a trabajar para ayudar en casa. Ser una niña que salía en comerciales no fue muy bien acogido entre sus compañeros de colegio, que le hicieron bullying.