Kiko Rivera: la relación tóxica que tiene con su madre, Isabel Pantoja
El hijo de Isabel Pantoja reveló, en una entrevista al pódcast del “youtuber” Jordi Wild, aspectos desconocidos y durísimos de su vida

Kiko Rivera ha cambiado. Alejado del mundo de las juergas y el famoseo, el hijo de Isabel Pantoja se perfila como una persona radicalmente distinta al Paquirrín fiestero, enganchado a las drogas y descerebrado que conocimos durante años.
Centrado en su carrera musical ("dj" y cantante) y tras superar serios problemas de salud, el marido de Irene Rosales fue el protagonista del pódcast ‘The Wild Project’. Allí, durante más de tres horas y sin cobrar un euro, se sinceró sobre sus adicciones, la nula relación con su madre y su hermana, su amor por su mujer y sus tres hijos y otros episodios de su vida.
Un Kiko cálido, divertido y cercano, que está decidido a romper con todas las toxicidades de su vida. Una de ellas, según explicó, es la relación con su madre. La tonadillera y su hijo no se hablan ni tienen ningún tipo de contacto desde el pasado julio.
Ese mes, justo después de la presentación en Madrid de su último trabajo, ‘El mambo’, Kiko empezó a sentirse mal y, a su vuelta a Sevilla, se fue directo al hospital. Allí le dijeron que era un "problema grave", quizás una angina de pecho, que le harían un cateterismo para confirmarlo.
"No quiero volver a saber nada de ti"

Kiko en el podcast de Jordi Wild.
Tras saberse que estaba ingresado, su madre le pidió permiso para visitarlo porque, ya entonces, estaban distanciados. "Sí, ven, porque además necesito verte", le dijo el hijo menor de Paquirri. "El primer día fue bien, pero el segundo, a 25 minutos del cateterismo y tras una fuerte discusión por un tema que no voy a explicar aquí, la máquina se disparó y parecía que me estaba dando algo. Ahí fue cuando decidí dar el paso. Le dije: “Mira, mamá, deseo que las cosas te vayan bien en la vida y te pido disculpas por lo que he podido hacer mal, pero no quiero volver a saber nada de ti. Tenerte cerca no me hace ningún bien. Me duele muchísimo, porque te amo con todo mi corazón, pero adiós", relató Kiko en ‘The Wild Project’.
Sobre este delicado tema, reveló que su psicólogo ya le había advertido de que, cada vez que aparecía su madre, su cuerpo reaccionaba mal y eso le perjudicaba y podía darle un infarto. "Le contesté entonces que no estaba preparado, pero me dio herramientas para poder encararlo", aseguraba, convencido de que ha sido una buena decisión para él.
10 gramos de coca: su grave problema con las drogas

Cada vez más enamorado de su mujer, Irene Rosales
Después de eso, su madre no ha levantado el teléfono, ni siquiera para ver a sus nietos, de los que, dice Kiko, él nunca va a separarla. "Eso es su decisión", afirmaba dolido el "dj", que se extendió también en el espinoso tema de sus adicciones. "Podría haberme muerto en una de mis noches locas", dijo. Una afirmación nada exagerada, sabiendo que ha sido un gran adicto a las drogas durante muchos años y que, una vez, llegó a meterse "10 gramos de cocaína en una noche con un amigo".
Esa época loquísima empezó cuando, cumplidos los 18, dejó la casa de su madre para irse a vivir a un piso. Ahí descubrió no sólo las juergas, sino que las discotecas le pagaban por dejarse caer por los locales. "Tuve tanto éxito que se me triplicó y cuatriplicó el caché y llegué a cobrar hasta 60.000 euros por hacerme fotos. La primera vez que me arruiné tenía ocho millones de euros en el banco. Me los gasté en dos o tres años".
Kiko reconoce que fundirse la pasta en jaranas y parrandas ha sido una constante en su vida y que, si consiguió salir de esa dinámica que podría haberle llevado a la muerte, fue porque su mujer aguantó el arreón. "Podría haberme dejado, quitarme a las niñas, pero ella ha sido mi ángel de la guarda. Me ha aguantado todo, infidelidades, broncas, noches sin aparecer… Por eso, cada vez la quiero más", declaró Kiko, remarcando que quiere ser un buen padre, "el que yo no tuve y evitar que mis hijos cometan los errores que yo cometí".
"Ahora estoy bien, pero lo he pasado mal"

Kiko sigue trabajando como “dj” y está a punto de presentar un nuevo disco.
Porque, en un ejercicio de honestidad que le honra, Kiko ha reconocido que sus elecciones, equivocadas, fueron únicamente suyas. "Disfruté mucho en esa vida, pero me generó problemas con los que todavía sigo luchando. Ahora estoy bien, pero lo he pasado mal", dijo.
Todo eso parece haber quedado atrás y, tras recuperase del ictus que sufrió en octubre del 2022, Kiko lleva otra vida. "Tengo menos dinero, pero vivo mejor", afirma quien, a sus 39 años, asegura que no quiere volver a poner los pies en la tele, donde intervino en numerosos programas de Mediaset.
Isa P: una boda sin Kiko Rivera ni Isabel Pantoja

Jorge Javier será el padrino de la boda de Isa, colaboradora de ‘Cuentos chinos’.
Pero Kiko apenas se refirió a su hermana. "No nos hablamos", fue su único comentario, por lo que no irá a la boda de Isa con Asraf Beno. Tampoco estará Isabel Pantoja. "No tengo una relación fluida con mi madre", le dijo la joven a Jorge Javier en ‘Cuentos chinos’, programa del que es colaboradora, en una declaración sorpresa porque hace poco aseguraba tener contacto con su madre. Que el presentador vaya a ser su padrino de boda y que Dulce asista al enlace no parece que vaya a ayudar mucho.

Agustín sigue siendo el único apoyo de Pantoja, que ya no tiene relación con sus hijos.
Además de la distancia con sus hijos, que no asistieron al concierto que Pantoja dio en Sevilla, la cantante hace frente a otro problema: según Antonio Rossi Hacienda quiere embargarle las ganancias de sus conciertos para que pague lo que debe. Una deuda que Pantoja podría saldar vendiendo una de las cuatro propiedades que tiene.