Regina do Santos: "No soy una muerta de hambre ni ando pidiendo"
La brasileña Regina do Santos ha negado los rumores acerca de su mala situación económica y profesional

Regina do Santos.
La calificaron como “juguete roto”, olvidada por todos, sin ofertas profesionales y con problemas económicos. Nada más lejos de la realidad. Regina do Santos está jubilada, recibe una pensión mensual y tiene unos ahorros que le permiten vivir sin desasosiegos. Así nos lo transmite cuando le preguntamos por su situación.
Regina do Santos: "No estoy en la miseria"

Regina do Santos, en 'Socialité'.
“Todo lo que han dicho es mentira, estoy bien, con mi piso pagado, sin deudas, con buen estado de salud y jubilada. Ni pido trabajo ni dinero… Tengo fondos para vivir tranquila y sin agobios. No soy una muerta de hambre ni ando pidiendo. Te agradezco que me hayas llamado para desmentir la situación que andan diciendo por ahí. No entiendo que se cuenten cosas que no son ciertas. Quédate tranquilo, no estoy en la miseria", nos ha dicho en exclusiva Regina do Santos.

Regina do Santos tras sufrir una aparatosa caída hace unos meses.
PRONTO.: Estas en buena forma física. ¿Por qué decidiste retirarte?
REGINA.: Llevaba muchos años trabajando, me llamaban para contratarme y pagaban muy poco, y decidí jubilarme. Me queda una pensión de mil doscientos euros y mis ahorros. Vivo sola, no tengo vicios, no mantengo a un chulo, no me drogo… Mi droga es el gimnasio, hacer deporte para mantenerme en forma.

Regina do Santos en sus inicios
P.: Tantas décadas cantando… ¿No echas de menos tu profesión?
R.: Vivo tranquila y feliz. Me gusta tener tiempo para mi. Soy una persona con la mente muy abierta y sé muy bien lo que me toca hacer en la vida. Eso sí, no se me olvida que soy artista desde que nací y nadie me ha regalado un euro por cantar. Todo lo gané con mi esfuerzo y mi trabajo. Y llegó un día en el que fui consciente de que me tenía que apartar del mundo del espectáculo. No me echaron los años, sino mi mente. Como te digo, físicamente estoy perfecta, pero ya no estoy para arrastrarme por las carreteras, ir de un lado para otro, mal pagada y pagando demasiados impuestos. Trabajando como una burra para lograr pocos beneficios. Jubilada vivo mucho mejor.