La siniestra historia de la casa de los marqueses de Urquijo
El escenario de uno de los sucesos más terribles de la historia negra de España está en venta. Allí murieron Manuel de la Sierra y María Lourdes de Urquijo hace 43 años, en un caso que sigue sin estar resuelto

Asesinados mientras dormían. Cuando los mataron en su casa, María Lourdes tenía 45 años y su marido, Manuel, 55. Se habían casado en 1955.
Hace 43 años, la noche del 1 de agosto de 1980, se produjo el doble crimen de los marqueses de Urquijo, un asesinato que conmocionó a toda España. El escenario del suceso no fue otro que su chalet, situado en el Camino Viejo de Húmera, número 27, de la urbanización madrileña de Somosaguas, que estos días ha sido puesto a la venta por sus herederos, por 3.200.000 euros.
El móvil del crimen pudo ser la venganza

Foto de la boda de Myriam de la Sierra con el presunto futuro asesino de sus padres, en 1978.
Ni siquiera los más de 40 años transcurridos han logrado borrar de la memoria colectiva este capítulo de la historia negra de nuestro país. Y es que, además del crimen, ya de por sí siniestro, no hay que olvidar quiénes fueron sus víctimas, un poderoso banquero, Manuel de la Sierra y Torres, y su esposa, María Lourdes de Urquijo y Morenés, padres de Juan y Myriam, que, entonces, estaba a punto de separarse de Rafi Escobedo, único condenado por el asesinato.
Éste culpaba a sus suegros de su ruptura con Myriam, por lo que la acusación consideró que su actuación criminal se debió a la venganza. Aunque Escobedo siempre defendió su inocencia, fue encarcelado para cumplir una pena de 53 años, pero en julio de 1988 apareció colgado en su celda del penal de El Dueso (Cantabria).

Portada de nuestra revista tras el supuesto suicidio de Escobedo.
Y si los personajes de esta historia fueron y son importantes, no menos protagonismo tiene el chalet, construido en una parcela de 4.460 metros cuadrados, con 8 habitaciones y 7 baños, que, posiblemente, por el estigma que arrastra, está en el mercado con un precio rebajado (en esa zona, una propiedad como ésta puede costar 6 millones). El escabroso detalle de que en la planta superior se cometiera el doble asesinato no puede dejar a nadie indiferente.
Que se lo digan a los hijos de los marqueses. "El olor a sangre que se quedó grabado me impide volver a esas habitaciones", dijo Myriam en una ocasión. En cuanto a su hermano, Juan, que heredó el título de marqués de Urquijo y vivió en Panamá hasta su muerte en el 2022, cada vez que estaba en Madrid, se alojaba en la mansión. Myriam, por su parte, se quedó con las otras dos mansiones familiares, una en Sotogrande y otra en Banyeres (Tarragona).
Una investigación llena de irregularidades

Juan, que heredó el titulo de marqués, y su hermana, a quien Rafi culpó del crimen.
Los promotores de la venta han tenido el buen gusto y la sensibilidad de no publicar las fotografías de los dormitorios en los que fueron asesinados los marqueses, en la primera planta, en la que hay cinco habitaciones con sus respectivos cuartos de baño.
Cuando todo ocurrió, hacía tiempo que los marqueses dormían separados. Manuel fue asesinado con un tiro en la nuca en su dormitorio y María Lourdes, al escuchar el ruido desde su pequeñísima habitación, se despertó y recibió dos disparos de pistola, en la yugular y en la boca.
La investigación estuvo plagada de irregularidades, entre ellas, que el administrador de la familia, Diego Martínez Herrera, lavase con agua caliente a las víctimas y las estancias en las que Rafi Escobedo, yerno de los marqueses, solo o en compañía, asesinó a sus suegros; la fuga de otro posible sospechoso, un amigo de Rafi, Javier Anastasio, que hizo desaparecer el arma del delito arrojándola al pantano de San Juan; el suicidio no exento de polémica de Escobedo (en su autopsia aparecieron restos de cianuro ro)...
En fin, que como si se tratara de una novela de Agatha Christie, todos podían ser culpables: los hijos (a los que señaló Escobedo), el administrador y hasta los amigos. Pero, para el juez, el único culpable fue Rafi, que no trabajaba ni había terminado su carrera de Derecho y que enamoró a la hija de los marqueses de Urquijo, casándose con ella el 21 de junio de 1978.
Una pelea que acabó con una amenaza de Rafi

Rafi Escobedo paseando junto a Myriam de la Sierra.
En una discusión ocurrida el 28 de julio de 1980, sólo cuatro días antes de los asesinatos, le gritó a Myriam: "Te vas a acordar de mí, voy a hundir a tus padres". Y, aparentemente, lo hizo, aunque la confusión sigue envolviendo el caso, ya que no está claro si el asesino había actuado solo o en compañía de otros.
Es más, cuando Melchor Miralles y Javier Menéndez publicaron en el 2017 ‘El hombre que no fui’, sobre el caso, el abogado de Escobedo, Marcos García-Montes, les comentó: "Este caso fue una chapuza nacional amparada por los poderes públicos, en los que estaba implicado el marqués de Urquijo. Había que condenar a Rafi como fuera. Sobre todo, para evitar que se condenara a otros".