Diabetes: lo último para controlarla
Los últimos avances permiten mantener unos niveles de glucosa en sangre correctos de manera precisa, mejorando así la calidad de vida de los pacientes

mujer con bomba de insulina
La diabetes es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo y que se caracteriza por altos niveles de glucosa en sangre. Su manejo es un proceso diario que implica el monitoreo constante de los niveles de azúcar y, en muchos casos, la administración de insulina.
Por suerte, con los avances en la tecnología médica, las personas con esta enfermedad tienen ahora más herramientas a su disposición para hacer este proceso más fácil y menos intrusivo, como los sistemas de monitorización continua de glucosa que se adhieren a la piel y los dispositivos de lancetas para pruebas de glucosa en el hogar.
Distingue los diferentes tipos de diabetes

Se considera que una persona tiene diabetes cuando sus niveles de glucosa en sangre son mayores de 126 mg/dl en ayunas en más de una ocasión o de 200 mg/dl a las dos horas de comer. En nuestro país, afecta a más de cinco millones de españoles.
Es importante distinguir las tres clases de diabetes, ya que no todos pueden tratarse de la misma forma:
· La tipo 1 aparece más en jóvenes menores de 30 años de forma brusca y resulta de la destrucción de las células del páncreas que producen insulina. Quien la sufre necesita inyectarse esta sustancia imprescindible para controlar los niveles de glucosa en sangre.
· La tipo 2, en cambio, se caracteriza porque el páncreas fabrica insulina, pero no en la cantidad suficiente para regular la glucosa. Además, puede existir una baja sensibilidad de los tejidos a esta hormona. Es más frecuente después de los 40 años.
· Por otra parte, está la diabetes gestacional, que se da en un 5% de embarazos.
Estos dos últimos tipos de diabetes suelen controlarse con dieta y ejercicio, y no siempre requieren inyecciones de insulina o medicación. De todos modos, se han realizado grandes avances en los tratamientos de esta dolencia.
Los dispositivos más innovadores

Entre los dispositivos más innovadores se encuentra el sistema de monitorización continua de glucosa. Antes de su aparición, las personas con diabetes tipo 1 tenían que pincharse varias veces al día en el dedo para medir sus niveles de glucosa en sangre y saber la cantidad de insulina que debían administrarse.
Este dispositivo evita esos pinchazos mediante un filamento que se inserta bajo la piel, mide la glucosa de forma constante y envía la cifra a un monitor, alertando cuando los niveles suben o bajan en exceso.

Bomba de insulina
Otra innovación es la bomba de insulina inteligente, que va conectada a un sistema de monitorización continua de glucosa. Se coloca en la piel y, a través de una fina cánula, proporciona al cuerpo la insulina que necesita automáticamente. Esta bomba da más libertad al paciente con respecto a los horarios de comida, la práctica de ejercicio y reduce el riesgo de hipoglucemias graves.
También existen dispositivos para la administración de insulina sin agujas, que introducen esta sustancia con microagujas para evitar molestias al paciente.
Una mayor diversidad de fármacos eficaces: más tipos de insulina

En cuanto a la diversidad de fármacos eficaces, se ha ampliado la gama de tipos de insulina.
En la actualidad, existen las de acción lenta, que mantienen estables los niveles de azúcar en sangre entre comidas y permiten prevenir mejor las hipoglucemias que pueden darse durante la noche en las personas diabéticas.
Existen también insulinas de acción rápida o ultrarápida, que se pueden inyectar antes de una comida para metabolizar los alimentos y adelantarse a las subidas de azúcar.

Los antidiabéticos son principalmente útiles para controlar la diabetes tipo 2 y vienen en distintos tipos. Las biguanidas, como la metformina, ayudan a reducir la producción de glucosa en el hígado y a mejorar la sensibilidad de los tejidos a la insulina. Las sulfonilureas estimulan la secreción de insulina en el páncreas.
Los agonistas del receptor de GLP-1 imitan la acción de la incretina, una sustancia que estimula la producción de insulina en las células beta del páncreas.
Además de regular los niveles de glucosa en sangre, estos medicamentos favorecen la pérdida de peso y reducen el riesgo de enfermedades cardíacas y renales. Se administran mediante inyecciones subcutáneas, aunque hay presentaciones orales que facilitan el tratamiento. Los análogos del GLP-1 también parecen reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y renales.

Los inhibidores de SGLT2 disminuyen el azúcar en sangre al favorecer su eliminación a través de la orina. Estos medicamentos promueven la pérdida de peso y mejoran la salud cardiovascular y renal, evitando la aparición de complicaciones.
Las terapias con células madre buscan crear células que puedan detectar la cantidad de azúcar en sangre y producir insulina, similar a como lo hacen las células beta en el páncreas, las cuales son deficientes en personas con diabetes tipo 1. Algunos estudios ya han mostrado casos de éxito con esta técnica.