El gran cambio físico de Victoria Federica
En contra de su madre, la infanta Elena, y de la Casa Real, la joven ha logrado empezar a destacar en el mundo de las “influencers”

Victoria Federica posando.
Hace años nada llevaba a pensar que Victoria Federica de Marichalar y Borbón se iba a convertir en un referente de moda y estilo, con más de 250.000 seguidores solo en Instagram. A punto de cumplir 17 años, llevaba su larga y encrespada melena recogida en una trenza, las cejas sin arreglar, la ropa sin gracia alguna y su piel libraba una dura batalla contra el acné.
La tercera nieta de los reyes Juan Carlos y Sofía había destacado de niña por su dulce sonrisa, su actitud calmada y unos tiernos posados en los que, por apego o timidez, casi siempre llevaba un calcetín en la mano. En su adolescencia, conservaba la discreción y la prudencia, aunque, bajo ese barniz, se escondía un alma inquieta, con ganas de comerse el mundo, disfrutar al máximo y dedicar su vida a la pasión que comparte con su padre, Jaime de Marichalar: la moda.
Resultó no ser tan estudiosa

Victoria, a los 17 años, con su hermano Froilán.
En aquel momento, cursaba segundo de Bachillerato en el colegio St. George’s de La Moraleja y tenía fama de ser aplicada, así que cuando, al año siguiente, se matriculó en The College For International Studies, la misma universidad a la que acudía su hermano, Felipe Juan Froilán, se comentó: "A ver si le va mejor que a él", pues la alergia del chico a los libros era legendaria.

Protagonista de la corrida goyesca de Ronda en el 2019.
Pero Victoria llevaba el mismo camino. Ya antes de acabar el bachillerato, durante una estancia en el hotel Alfonso XIII de Sevilla, se la oyó discutir a todo pulmón en un ascensor con su madre, quien le espetó: "Haces lo que quieres. Has llegado a las siete de la mañana y me tienes harta. Esto se va a acabar". Pero no se acabó.
Mientras que su hermano protagonizaba vergonzosos titulares con sus andanzas nocturnas, pero lograba graduarse, Victoria, de correrías más discretas, decidía abandonar los estudios al año y medio de haber empezado para centrarse en su carrera de "influencer", lo que provocó fuertes broncas con sus padres, especialmente, con la infanta Elena.
Toreros y "djs"

Empezando su transformación.
Las gamberradas no tardaron en llegar: ir con una amiga en un mismo patinete eléctrico por la acera o en contra dirección, dejar el coche aparcado en cualquier lugar, besarse en público con un guapo torero... "faltas" imperdonables para un familiar directo del Rey, aunque a su abuelo Juan Carlos, lo del torero le hacía gracia.

En el 2018, todavía tímida, junto a su abuela la reina Sofía y a su hermano, en una visita hospitalaria al rey Juan Carlos.
Tras romper con él, Victoria comenzó a salir con el "disc-jockey" Jorge Bárcenas y, en La Zarzuela, se erizaron muchos vellos cuando se empezó a publicar que la sobrina de Felipe VI salía con alguien que trabajaba en el mundo de la noche.

Con su padre, en su primer desfile de Dior.
Hace dos años, haciendo oídos sordos a los preceptos de discreción de la Casa Real, Victoria "debutó" como "influencer" profesional luciendo un espectacular modelo de Lorenzo Caprile y comenzó a depurar su "look", pero también a descuidar sus buenos modales con la prensa.

El último posado de la sobrina del Rey es de lo más llamativo. Es la primera “royal” española en posar en bikini, algo que ha hecho para promocionar algún “resort”.
Luego llegaron las alfombras rojas, los posados con famosos –de Omar Montes a Rihanna–, las fotos en bikini promocionando exclusivos lugares vacacionales... y desde entonces, las marcas se la rifan y ella pisa fuerte y sin complejos en el mundo en el que quiere triunfar.