Candela y Simona, entrevista a las cocineras de la serie ‘La Promesa’
Candela y Simona, interpretadas por Teresa Quintero y Carmen Flores, son dos de los personajes más queridos de la serie que triunfa en La 1. ¡Hablamos con ellas!

Carmen y Teresa están muy agradecidas a sus personajes, que caen muy bien al público.
El “salseo” que se cuece entre los fogones de la cocina de 'La Promesa' es uno de los grandes atractivos de la serie de La 1, pues si hay dos personajes que han atrapado a los espectadores por su simpatía y salero, aunque también por las pequeñas dosis de tramas dramáticas que protagonizan, son los de Simona y Candela.
La primera está interpretada por Carmen Flores Sandoval, una albaceteña que se inició en la profesión en el teatro, aunque la hemos visto en series como 'Señoras del (H)AMPA' y en películas como 'Madres paralelas' y 'Mi querida cofradía'.
Por su parte, la pizpireta y perezosa Candela es en la vida real Teresa Quintero, apasionada del teatro desde joven, que ha participado en filmes como 'Nacida para ganar' y en ficciones de TV como 'Aída', 'Arrayán' y 'Allí abajo'. En Pronto hemos hablado con ellas y hemos sido testigos de la gran complicidad que tienen, dentro y fuera del set de rodaje.
“Tenemos una relación muy parecida a la de Simona y Candela”

Las famosas cocineras en la presentación de la serie.
PRONTO: ¿Cómo lleváis todo el fenómeno que ha desatado 'La Promesa'?
TERESA QUINTERO: La verdad es que no nos lo esperábamos, pero el éxito que ha tenido ha sido como dar en la tecla.
CARMEN FLORES: El trabajo de actriz y actor es muy complicado y cuando llegas a una serie diaria como ésta sientes estabilidad. Además, tenemos unos personajes que son como un traje hecho a medida y el equipo técnico y artístico es fantástico.

P.: ¿Cómo os lleváis?
C.F: Fatal (bromea).
T.Q: Tenemos una relación muy parecida a la de Simona y Candela. Esos gritos, esa amistad…
C.F.: Es que nuestros personajes son como nosotras. El mío, Simona, tiene esa cosa mía de ser maternal y poner a la gente en su sitio; mientras que Teresa es como Candela, siempre diciendo “esto se hace así o asá”.
T.Q.: Es verdad, Candela no se calla y yo también soy un poco así.

En una escena emotiva de la serie.
P.: ¿Por qué creéis que la serie ha calado tanto entre el público?
T.Q.: Es una historia de mujeres porque somos las que movemos el cotarro. Hemos estado mucho tiempo calladas, por eso que las mujeres cuenten la historia es uno de los puntos a favor de 'La Promesa'.
C.F.: Es que todas tenemos un papel muy fuerte. Y, además, gusta a un grupo de gente muy amplio. Desde los mayores hasta mis amigas, de 40 a 45 años, que la ven, además, con sus hijos de 8 o 10 años.

P.: ¿Cómo lleváis el ritmo siendo diaria? ¿Os da tiempo a preparar los guiones?
T.Q.: Los guiones nos los dan dos semanas antes y principalmente estudiamos los fines de semana. Conforme pasa el tiempo, la memoria se ejercita y lo haces más rápido.
C.F.: Es cuestión de planificarse. Al principio nos costaba más. Y sí, tenemos esos 15 días para memorizar y preparar el texto, pero a veces hay cambios y, entonces, algo que iba a grabarse dentro de unos días se adelanta a mañana o incluso hoy mismo.

P.: ¿Os dejan improvisar?
T.Q.: Poco. Lo tenemos que pactar con el director.
C.F.: Hay directores que una vez termina lo que está escrito nos dejan, porque nosotras somos muy dadas a seguir hablando a través de los personajes… A veces lo montan y otras no.
El cariño de la gente por la calle hacia ellas

P.: ¿Notáis el efecto de la popularidad en la calle?
C.F.: Sí que lo notamos. Yo estoy contenta porque me dicen que les parezco más joven, guapa y delgada en persona que en la tele. Normalmente voy con coleta, sin arreglar y, aun así, me reconocen.
T.Q.: En 'La Promesa', yo salgo con la raya en medio y el pelo recogido y, cuando me lo suelto, con los rizos que yo tengo, la gente se sorprende.

C.F.: Hace poco, estando de vacaciones, entré en una tasca y en la tele estaban dando 'La Promesa'. Los camareros me reconocieron y la gente del bar, que sabía que era la cocinera en la ficción, empezó a decir que yo había preparado los pinchos. Y otra vez, yendo por la Gran Vía de Madrid, me paró un grupo de italianos para pedirme una foto llamándome Simona, porque como allí la están emitiendo, me reconocieron y les hizo gracia.