DANA: así viven las familias que lo han perdido todo
De las 130 personas que, tras el paso de la DANA, han vivido en estas instalaciones, algunas han sido reubicadas y el resto están a la espera de un nuevo hogar

Cajas de cartón con comida, ropa, calzado, productos de limpieza y otros objetos forman dos largas hileras que conducen a la recepción del pabellón municipal de deportes El Vedat, situado en Torrent (Valencia), que se convirtió en el improvisado hogar de 130 personas que perdieron sus casas (o están a punto de derrumbarse) por la DANA.

La enorme pista en la que niños y jóvenes jugaban a baloncesto y balonmano hasta hace muy poco está ahora cubierta de mantas, maletas y camas improvisadas. En ellas intentan descansar quienes se han visto obligados a vivir allí desde que las riadas e inundaciones arrasaran las viviendas de los barrios de Torrent situados junto al ya famoso y letal barranco del Poyo.
"Una de mis gatas murió en la riada"

Dolores Toral con tres de sus hijos. Todos se han quedado sin prácticamente nada.
Desde el pasado 30 de octubre (día posterior a la DANA), vecinas como Dolores Toral siguen allí. Esta mujer de 59 años, que sufre desde hace tiempo dolor de espalda, nos cuenta su historia.
PRONTO: ¿Cómo y dónde te pilló la DANA?
DOLORES TORAL: Estaba con mi hija Esther en casa, y tuvimos que salir corriendo. Sólo pude coger el bolso y a mis animales, aunque una de mis gatas murió. Después, nos trajeron aquí.
P.: ¿Cuál es tu día a día aquí?
D.T.: No salgo ni para pasear. La primera noche nos quedamos sentados, sin dormir. Al principio, todo muy bien, pero ahora la comida escasea.

Desde el primer día, personal de Cruz Roja ha trabajado con los damnificados.
P.: ¿Podrás volver a tu casa?
D.T.: No, porque me han dicho que el bloque está muy afectado y lo van a derruir.
P.: Imagino que estáis teniendo apoyo psicológico…
D.T.: Sí. Se han portado muy bien tanto la Cruz Roja como los psicólogos. Estamos atendidos en este aspecto, pero creo que cuando estemos más tranquilos nos dará el bajón.

P.: ¿Qué opciones te ofrecen para recuperar tu vida?
D.T.: Hay gente a la que han reubicado en hoteles y pisos y a nosotros nos ofrecen un albergue. Se dice que nos tenemos que ir porque algunos reclaman el uso del polideportivo.
"Mi hijo gritaba que íbamos a morir"

Junto a Dolores están tres de sus cuatro hijos y dos nietos. Sus dos hijos, que viven con ella, sufren una discapacidad y uno, además, está en tratamiento oncológico. Su hija Esther, de 39 años, está afectada por un ERTE y su casa corre peligro de derrumbe.
PRONTO: ¿Cómo estás viviendo esta situación?
ESTHER: Yo tenía una vida normal, con mi trabajo y mis hijos. La DANA me pilló en casa y salí corriendo con lo puesto, en pijama y batín. Nunca me había visto en una situación como ésta. Duermo en una camilla y hablo con mis compañeros cada día de lo mismo...
P.: Imagino que tus hijos son ahora tu gran apoyo.
E.: Sin duda. Ellos tienen 16 y 10 años y lo viven mejor que yo. Juegan y no son conscientes de la realidad.

Un hombre contempla los restos de una vivienda enfangados en Torrent.
En la misma calle de Esther vivía Antonio, un chatarrero de 54 años, con su mujer, su hija y sus dos nietos, de 7 y 3 años. "Mi finca tiene un agujero gigante y la van a derrumbar. No he podido recuperar nada. El agua se llevó hasta la furgoneta", cuenta Antonio.

También se ha quedado sin hogar Sandra Pérez, una colombiana de 39 años que llegó a Torrent hace uno con su hijo, de 7. Ambos vivían de alquiler en un piso muy cercano al barranco y temieron por sus vidas con la llegada de la DANA.
"Al ver que llovía tanto, preparé dos bolsas, cogí a mi hijo y mi gato y fuimos a salir, pero como el agua ya había inundado el primer piso (nosotros vivíamos en el segundo), tuvimos que subir a la terraza", cuenta Sandra. "Mi hijo gritaba que íbamos a morir, eso me dejó muy marcada", añade.

Con otros vecinos, estuvieron cinco horas en la terraza, "hasta que empezó a bajar el agua y pude entrar a mi casa a coger la biblia". Pasaron las dos primeras noches en casa de una amiga, hasta que llegaron al polideportivo. "Con lo que me había costado tener mi hogar, ahora vuelvo al punto de inicio", lamenta.

Su compatriota Felipe Martínez, de 30 años y recién llegado, también se ha visto afectado por la gota fría. "Llevaba tres días en una habitación, cuando la DANA arrasó el bloque en el que vivía. Desalojaron a la gente, pero me quedé tres días más durmiendo allí", dice Felipe, que está "destrozado emocionalmente". "Estoy buscando una habitación, pero me piden más de lo que puedo pagar, ya que estoy sin papeles y trabajo en negro", se sincera.
"Queremos quedarnos en Torrent"

Carmen Giménez, de 46 años, y su madre, Carmen Escribano, de 70.
Al lado, están merendando Carmen Giménez, de 46 años, y su madre, Carmen Escribano, de 70. El agua llegó al segundo piso en el que vivían y no pudieron coger nada. No volverán allí. "Nos ofrecen irnos a un asilo o a un piso en otra localidad, pero queremos quedarnos en Torrent", asegura Giménez, que tiene una pensión por minusvalía.