Dolor e indignación por la muerte de dos guardias civiles en Barbate
Miguel Ángel Gómez y David Pérez fueron arrollados por una narcolancha
en el puerto de Barbate cuando iban a bordo de una pequeña Zodiac

Entierro de David Pérez en Nogarejas (León).
Una combinación de falta de recursos, inoperancia y venganza les costó la vida a Miguel Ángel Gómez y David Pérez, dos de los seis guardias civiles que participaron en la desastrosa intervención contra el narcotráfico en el puerto de Barbate (Cádiz) el viernes 9 de febrero.
Esa tarde, el alcalde de esa localidad había pedido que la Benemérita controlara las narcolanchas que estaban en la bocana del puerto. La mala mar y la falta de patrulleras llevaron a articular un operativo que terminó en tragedia. Desde Algeciras, por tierra, se trasladó una Zodiac de 6 metros de eslora, con la que el grupo de guardias se acercó a las narcolanchas.
Venganza por la muerte de un amigo

Una familiar de Miguel Ángel Gómez en su funeral en Cádiz.
En una de ellas, el piloto, Javier Martín, alias el Cabra, vio la oportunidad de vengar la muerte de un amigo suyo, otro narcotraficante fallecido en enero en otra operación policial.
Encaró hacia la Zodiac su embarcación de 16 metros de eslora y 900 caballos de potencia y pisó a fondo. "Fue como si un tráiler embistiera a 180 kilómetros un patinete", dijo una fuente de la investigación a ‘El País’. Miguel Ángel y David murieron en el acto por el impacto y las hélices.
Otro guardia resultó gravemente herido, pero salvó la vida por el torniquete que le hicieron sus compañeros que, en popa, resultaron ilesos. Los narcos se dieron a la fuga.

Javier Martín "El cabra" lleva 15 años como piloto de narcolanchas. A la izquierda, imagen de la grabación donde se ve cómo la narcolancha arremete contra la Zodiac de la Guardia Civil.
Quince horas después, en medio de la consternación y el profundo dolor por estas muertes, ocho personas (entre ellas, el Cabra) eran detenidas, acusados de asesinato y varios delitos más.
"Lo mandaron a morir. Su trabajo era rescatar personas"

Zodiac de la guardia civil como la que conducían las víctimas.
David Pérez, de 43 años, tenía esposa y dos hijos, formaba parte del Grupo de Acción Rápida (GAR) y estaba en comisión de servicios en Cádiz, no sabía nada de la lucha contra el narcotráfico.
En su funeral, su viuda impidió que el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, le impusiera la Cruz de Oro.
Tampoco la esposa de Miguel quiso la condecoración. "Lo mandaron a morir. Su trabajo era rescatar personas", dijo de este miembro del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), de 39 años, que deja una hija.
A su dolor se ha sumado la indignación de muchos sectores, que llevan años reclamando que se amplíen y mejoren los recursos contra el narcotráfico, que cuenta con medios muy potentes.