Los jóvenes se vuelcan con los valencianos tras el paso de la DANA
Tras la tragedia que ha destrozado el este del país, miles de manos se han unido para limpiar, ayudar y dar esperanza a los afectados

Un grupo de voluntarios participa en las labores de limpieza de las calles de Catarroja.
Parece que la generación de cristal ha callado la boca de muchos.Tras el paso de la DANA por el este del país, una vez más se ha demostrado que los jóvenes están mucho más comprometidos con su entorno de lo que algunos creen.
A pesar de la etiqueta de "generación de cristal", que los acusa de ser frágiles y desinteresados, estos ciudadanos han demostrado ser todo lo contrario.

Un grupo de jóvenes sacan barro de un garaje este miércoles
Ante los destrozos causados por las intensas lluvias y los fuertes vientos, miles de jóvenes se han lanzado a la calle para ayudar a sus vecinos. Chicas y chicos de todas partes de España se aglutinan en los puntos de ayuda urgente para colaborar con las donaciones que irán destinadas de forma directa a las zonas más afectadas del país. Zonas a las que además están viajando, de forma desinteresada, para ayudar de primera mano con las labores de limpieza y reconstrucción.

Los jóvenes no han dudado en ir a colaborar con los valencianos.
Muchos de ellos se han organizado a través de redes sociales y asociaciones locales para distribuir ayuda y artículos de primera necesidad a quienes más lo necesitaban.
Las universidades y centros educativos también se han sumado al esfuerzo, organizando jornadas de voluntariado para enviar materiales, limpiar las calles afectadas y prestar apoyo psicológico a los afectados por el desastre.

Estado en el que se encuentran algunas zonas de la localidad de Catarroja, en Valencia.
Por su parte, muchos jóvenes también están recaudando fondos de forma propia y organizando eventos para apoyar a las víctimas, demostrando que la solidaridad no entiende de edad.

Un grupo de jóvenes voluntarias en labores de limpieza en Torrent.
Así, la tragedia de la DANA ha demostrado que la llamada "generación de cristal" tiene una fuerza interior que muchos no esperaban: jóvenes que, ante la adversidad, han dejado de lado sus obligaciones y sus propios problemas para ofrecer sus manos y su tiempo a quienes, ahora, más lo necesitan.