La enorme labor de los voluntarios en Valencia tras la DANA
Además de limpiar y de recoger escombros, personas anónimas llegadas de toda España organizan iniciativas para que los afectados recuperen la normalidad lo antes posible

Voluntarios retirando barro de las calles de Valencia.
La DANA ha dejado un rastro devastador, afectando a unas 900.000 personas en Valencia, Castilla-La Mancha y Andalucía. Desde el 29 de octubre, los habitantes de más de setenta municipios intentan reconstruir sus vidas mientras lamentan la pérdida de casi 300 personas entre fallecidos y desaparecidos.
Frente a este escenario, la frase "El pueblo salvará al pueblo" ha cobrado fuerza, simbolizando la unión de la comunidad ante la tragedia.
Y es que, a pesar de que las fuerzas de seguridad, los servicios de emergencias y las oenegés trabajan a destajo, todas las manos son pocas.
Unas 50.000 personas han viajado a Valencia para ayudar

La ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia es el punto de encuentro de los voluntarios.
A pesar de la intervención de las fuerzas de seguridad, los servicios de emergencia y las organizaciones humanitarias, la solidaridad ciudadana se ha vuelto imprescindible. Alrededor de 50.000 personas de toda España y otros países han acudido a la zona afectada para ayudar.
Profesionales como fontaneros, electricistas y albañiles se han volcado en las tareas de reconstrucción; cocineros preparan comida para los damnificados y voluntarios en las calles; agricultores colaboran con tractores para eliminar escombros y coches, y la Universidad de Valencia ha emprendido una emotiva labor para recuperar y limpiar fotografías familiares que el lodo se llevó a su paso.

El impacto emocional y físico de esta catástrofe ha sido profundo, y personal de salud y psicólogos voluntarios brindan asistencia a quienes han sufrido pérdidas. Además, la iniciativa Danakids, impulsada por voluntarios especializados, se encarga de crear espacios seguros para los niños, ofreciendo actividades mientras sus padres limpian y recuperan sus hogares.

En cuanto a los daños personales, sanitarios y psicólogos, los voluntarios prestan su apoyo a los servicios de salud locales para tratar a aquellas personas que han resultado heridas física o emocionalmente, que no son pocas.

Los animales también han sido considerados por colectivos animalistas que han creado refugios temporales, como en el campo de fútbol del Sporting Benimaclet, y una cuenta en Instagram para ayudar a reunir mascotas perdidas con sus dueños.
Los niños también ayudan

Los pequeños grandes héroes Izan y Neizan, de 11 años, que reparten comida y mensajes de esperanza.
En cuanto a los suministros, alimentos no perecederos, agua, ropa y material de limpieza llegan desde todo el país a trece centros logísticos, donde cientos de voluntarios los clasifican y distribuyen. En algunas zonas, las tiendas han sido destruidas y los caminos permanecen intransitables, por lo que estos víveres son esenciales para los damnificados.
Entre los jóvenes voluntarios destacan Izan y Neizan, dos amigos de 11 años que reparten comida y un mensaje de aliento: "No pierdas la esperanza y come yogurt".
Una web organiza a los voluntarios "in situ"

Arriba, un agricultor ayudando a apartar un coche con su tractor.
La gran movilización solidaria ha llegado a tal punto que la Generalitat Valenciana ha habilitado la página Som Solidaritat, donde los interesados pueden inscribirse y ofrecer su ayuda de forma organizada. Una vez registrados, los voluntarios se dirigen a la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, donde reciben equipo de limpieza y transporte hacia las zonas donde más se los necesita.

A la derecha, paquetes de comida con notas de ánimo en el centro de recogida de alimentos de Zaragoza.
Una vez inscritos, los voluntarios deben presentarse, con mascarillas, guantes, gel hidroalcohólico y calzado resistente, en el punto de coordinación de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, donde se les facilitará material de limpieza y se les asignará un autobús que les llevará hasta donde más se les necesite.

Todas estas iniciativas y muchas otras destinadas a superar de la mejor manera esta terrible catástrofe han conseguido que los habitantes de esas localidades afectadas puedan sentir que, en medio de la tragedia, el dolor y la desesperación, se abre paso la esperanza.
Los famosos aportan su granito de arena

Paz Padilla se unió a José Andrés, chef y fundador de la oenegé World Central Kitchen, para repartir comida.
Por su parte, los rostros más conocidos del panorama nacional e internacional saben que un mensaje o una foto suyos pueden despertar conciencias y movilizar a miles de personas.

Nacho Palau, ex de Miguel Bosé, con Cruz Roja, pidió precaución a los voluntarios.
Por eso, además de los que se desplazaron a la zona cero, otros, como Lola Índigo y Mar Flores, ayudaron a organizar envíos de comida desde Madrid, y muchos se rascaron el bolsillo, como la reina Sofía, que donó 50.000 euros a través de su fundación; Florentino Pérez, que dio un millón, y Amancio Ortega, quien puso a disposición de los Ayuntamientos afectados un fondo con 100 millones.

El castellonés Miguel Ángel Silvestre cargó productos de primera necesidad.

Rozalén barrió las calles de su pueblo, Letur (Albacete).
Miguel Ángel Silvestre y Rozalén fueron algunos de los famosos que estuvieron limpiando y ayudando a los afectados.