Mary Donaldson perdona a Federico para salvar la Corona
La abdicación de la reina Margarita ha sido interpretada como una forma de tapar el último escándalo de su hijo

Federico y Mary se casaron en el 2004 y son padres de cuatro hijos.
Aunque muchos creían que el año que acaba de empezar iba a ser el del divorcio de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson, resulta que, en un giro inesperado, será el año en que los príncipes daneses se conviertan en reyes.
La abdicación de Margarita, que anunció su decisión en el tradicional discurso navideño haciendo que a más de uno se le atragantara la cena, ha tenido el efecto esperado para zanjar definitivamente el escándalo que protagonizó Federico en noviembre cuando fue fotografiado en Madrid yendo a casa de Genoveva Casanova y pasando allí una noche. Esa noticia no sólo puso en jaque a Federico y su matrimonio, sino a toda la monarquía danesa.

Genoveva Casanova.
Pero en la tradicional cena de gala de Año Nuevo que la Reina Margarita ofreció en el Palacio Real de Amalienborg a los Cuerpos Oficiales, el Cuerpo Diplomático, las Fuerzas Armadas y la Agencia Danesa de Emergencias para brindar por el 2024, vimos a Federico, futuro rey, y Mary, futura reina consorte, unidos, relajados y muy sonrientes. Con expresión de haberse reconciliado y de compartir un nuevo proyecto en común, a pesar de lo mal que lo pasaron con el escándalo del príncipe con Genoveva Casanova.
En lo que puede considerarse una operación para salvar la Corona, todos están cumpliendo con su papel y, si Margarita ha decidido abdicar, Mary ha dado un paso adelante y ha perdonado a su marido, que parece haber hecho los deberes para con ella.
Federico, rey el 14 de enero a pesar de todo

Margarita de Dinamarca saluda desde el balcón rodeado de su familia.
El 14 de enero (el mismo día que ella, en 1972, se convirtió en reina), Margarita dejará el trono y le sucederá en el mismo su primogénito, de 55 años, aunque hubo una época en la que no quiso reinar.
“Vi mi vida apagarse y que, de pronto, tendría que comportarme como un adulto”, explicó en una entrevista hace unos años, refiriéndose al momento en que comprendió lo que significaba ser heredero.

Mary y Federico con su hijo en la celebración de su 18º cumpleaños.
Y al darse cuenta de que, de alguna manera, su vida estaba escrita –lo que estudiaría, su formación militar, sus amistades, que siempre serían supervisadas y que para casarse tenía que pedir permiso al Parlamento– decidió vivir tan deprisa, para no perderse nada, que la prensa le empezó a llamar el "príncipe turbo", y no sólo por su afición a las motos, los coches y la velocidad, sino también a las mujeres.
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