Jacobo e Inka, dos miembros muy diferentes de la familia Alba
El tercer hijo de Cayetana se ha mantenido siempre lejos del ojo público, pero ahora, este editor que quiso ser pintor está de actualidad, porque ha convertido dos fincas salmantinas en ‘una reserva integral ecológica’

La pareja, en su propiedad salmantina.
Entre los más de 5.000 libros que tengo repartidos en mis casas de Madrid y del campo destaca, en la biblioteca madrileña, un maravilloso ejemplar encuadernado en piel de ante negro y titulado ‘La muerte del rey Arturo’, un romance del siglo XIII ilustrado con 56 dibujos y que costaba 18.000 pesetas.
Se trata de una edición limitada, de 515 ejemplares, del primer libro publicado, en 1980, por Jacobo Fitz-James Stuart, tercer hijo –y el menos conocido– de Cayetana de Alba, que está de actualidad por haber creado el mayor proyecto de renaturalización del sur de Europa en dos fincas salmantinas que heredó en el 2015.
Fue entonces cuando le dijo a su segunda esposa, Inka Martí: “Tenemos 4.000 hectáreas y somos ecologistas. O hacemos algo o lo nuestro es un mero postureo”. Ahora, ocho años después, el matrimonio ha convertido ese lugar en una ‘reserva integral ecológica, regenerativa y de coexistencia con otras especies del mundo vegetal y animal’.
Jacobo Fitz-James Stuart: la discreción del conde editor

El conde se casó en primeras nupcias con Mª Eugenia Fernández de Castro.
Años antes de conocer a su actual esposa, Jacobo se casó en 1980 con María Eugenia Fernández de Castro, en el madrileño palacio de Liria. La pareja, que se divorció en 1998, tiene dos hijos en común, Jacobo, que nació en 1981, y Brianda, que lo hizo en 1985.

Inka Martí y Marisol Galdón, en el programa ‘Peligrosamente juntas’, de TVE.
Tras la ruptura con María Eugenia, el conde de Siruela conoció a Inka Martí. Ésta, 10 años más joven que él, ya tenía una carrera profesional propia, pues había debutado como modelo a los 17 años y como presentadora de televisión, a los 22.
En la pequeña pantalla, Inka, que vivió una relación de 10 años con el promotor musical Gay Mercader, el primero que trajo a España a los Rolling Stones, estuvo en programas como ‘Hablando claro’, ‘Tal cual’, ‘Aventura 92’ y ‘Peligrosamente juntas’. Mujer inquieta y polifacética como Jacobo, también se dedica a ejercer de escritora, fotógrafa y granjera.
“Mi mundo corresponde a lo privado”

Jacobo, que, aparte de agricultor, es editor, pintor y diseñador.
A Jacobo, conde de Siruela, no le gustan los focos. “Mi mundo corresponde a lo privado”, ha dicho. De ahí que se prodigue poco o nada en encuentros públicos. Según el periodista Miguel Ángel Ortega Lucas, se trata de un aristócrata de la cultura más que de la sangre.
Tras cursar estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Madrid, inició su actividad como editor en 1980, cuando fundó la editorial Siruela. “Entonces yo quería ser pintor, pero publiqué mi primer libro, ‘La muerte del rey Arturo’. Fue una locura juvenil que pagué con la pequeña herencia que había recibido por la muerte de mi padre. Lo más normal hubiera sido comérmelo con patatas, pero quiso el destino que ganara el primer premio de ese año al Libro Mejor Editado, lo que me permitió vender toda la edición en pocos meses. Ese éxito me animó a fundar la editorial Siruela con una inversión de 50.000 pesetas”, explicó en una entrevista.
Después de sus éxitos editoriales vendió Siruela y se marchó de Madrid para cambiar de vida y fundar, con su esposa, Inka, con quien se casó en el 2004, otra nueva editorial, Atalanta, donde confluyen su pasión por la ciencia y el mundo espiritual.
Y, después de vivir recogidos en una masía del siglo XVIII en la comarca de l’Alt Empordà (Girona) , se han convertido en dos de los mayores terratenientes de Castilla y León, explotando la finca de la que he hablado y que tiene pastando en sus campos 1.500 vacas, entre las que destacan un centenar de imponentes moruchas, la raza autóctona de Salamanca.
Mi magnífica relación con la Casa de Alba

LOS HIJOS DE LA DUQUESA. Cayetana y su primer marido, Luis Martínez de Irujo, con sus hijos. De izquierda a derecha, Alfonso, Jacobo, Eugenia (en brazos de su madre), Cayetano, Fernando y Carlos.
A propósito de nuestro protagonista de esta semana, el conde de Siruela, me vienen a la memoria recuerdos de mi relación con la duquesa de Alba, su madre. Fue siempre tan buena que, en el salón de mi casa madrileña, tengo colgado, en un lugar destacado, un cuadro que pintó y me regaló con motivo de mi boda con Carmen. También fui amigo de sus tres maridos: Luis Martínez de Irujo, el padre de sus cinco hijos (Carlos, Alfonso, Jacobo, nuestro protagonista, Fernando, Cayetano y Eugenia); el exjesuita Jesús Aguirre y, el último y ahora su viudo, Alfonso Díez.

La duquesa de Alba, acompañada de sus hijos.
A lo largo de los años fui testigo de cómo los seis hijos aceptaron la apasionante vida de su madre con elegante resignación. Aunque no todos tuvieron el mismo concepto de Jesús Aguirre y Alfonso Díez.

Cuatro de los hijos de la duquesa, en una imagen de archivo.
“Sé que no les gusto, pero ya les gustaré”, me confesó Jesús en una ocasión. En cuanto a Alfonso, 26 años más joven que Cayetana, la reacción de los hijos no fue mejor. Aunque al final, se dieron cuenta de lo feliz que éste hacía a su madre.