EXCLUSIVA Javier Sagrera, el hijo de Mónica Pont, triunfa como piloto: "Antes de subirme al coche, siempre rezo y beso a la Virgen"
En esta entrevista exclusiva con Pronto, el piloto español Javier Sagrera nos abre su corazón para hablar de su objetivo de llegar a la F1, los obstáculos que ha superado desde niño para hacerse un nombre en el automovilismo y de cómo su familia le ha apoyado en ese camino

Javier Sagrera.
Con solo 21 años, Javier Sagrera ya ha cumplido muchos de los sueños que tenía de pequeño cuando veía las carreras de Fórmula 1 junto a su padre. Empezó en el karting con solo 9 años y hoy compite en el Mundial de Fórmula 3.
En esta ENTREVISTA EXCLUSIVA para PRONTO, el joven piloto catalán, Javier Sagrera, nos cuenta cómo vivió su primera carrera, las manías que aún conserva antes de subirse al coche, su dura rutina de entrenamiento y el gran papel que su familia ha jugado siempre en su carrera deportiva.
Javier Sagrera: de estrellar el coche de su abuela… a la F3

PRONTO.: Para aquellos que no te conozcan, cuéntanos: quién eres, a qué te dedicas…
JAVIER SAGRERA: Bueno, soy un chico de 21 años que actualmente compite en el Mundial de Fórmula 3. Llevo desde los 9 añitos, que empecé con los karts, que era mi pasión y mi sueño, y, después de 11 años dedicándome a esto, puedo decir que cada vez estoy más cerca de mi sueño, que es llegar a la Fórmula 1.Justo la semana pasada hice la primera carrera en Australia del campeonato de Fórmula 3.
P.: ¿Recuerdas alguna travesura que hicieras con el coche cuando eras pequeño?
J.S.: Bueno, lo que más me vino a la mente fue una vez que debía tener 7 u 8 años, y le pedí a mi abuela ir a aparcar su coche, porque me encantaba conducir los coches. Iba con unos amigos y, la verdad, es que me emocioné y, en verdad, fuimos a dar una vuelta al parque con el coche... Y lo estampé debajo de un árbol. Entonces me acuerdo de volver y decirle a mi abuela que, en teoría, le había aparcado su coche... que estaba debajo de un árbol, estampado. Ahí sí que tengo que decir que lo pasé muy mal. Me dijo: "Esto lo arreglas tú". Y claro, ya no lo volví a hacer más.

P.: ¿Recuerdas cómo fue tu primera carrera en Fórmula 3?
J.S.: Pues mira, en Fórmula 3, sí, me acuerdo. La primera vez que hice un campeonato de Fórmula 3 fue en Inglaterra. Además, me fui a vivir solo allí, entonces debía tener, pues, 17 años. Recuerdo que fue una carrera en la que hice segundo en mi primera carrera. Y, la verdad, es que en Inglaterra lo pasé genial.
Fue una experiencia… como un niño con admiración, ¿no? De decir: “Oye, pues empecé con los karts pequeñitos y ahora estoy en un pódium de Fórmula 3”. Entonces, sobre todo, lo recuerdo con mucho cariño, y como un chico que tenía un sueño por delante.
Javier Sagrera: “Soy un piloto agresivo”

P.: ¿Cómo describirías tu estilo dentro de la pista?
J.S.: Pues te diría que dentro de la pista soy un piloto agresivo. Pero sí que es verdad que, durante el fin de semana, trabajando, me considero una persona muy perfeccionista, muy metódica y trabajador, te diría.
P.: ¿Tienes algún referente o algún ídolo dentro de este mundillo?
J.S.: Bueno, hay un poco de controversia con este tema, porque mi ídolo es Lewis Hamilton. Entonces, en España siempre hay este pique de Fernando Alonso con Hamilton, que además Alonso es un gran referente para mí también. Fue mi ídolo porque yo, cuando tenía 3 o 4 años, veía sus carreras con mi padre en la televisión y es lo que me inspiró. Pero el mío, ahora, es Lewis Hamilton.
Javier Sagrera: “Siempre que salgo a pista es para ganar”

P.: ¿Cómo afrontas esta nueva temporada? ¿Te has marcado algunos objetivos?
J.S.: Tengo que ser realista y saber que es mi año "rookie", quiero decir, es mi primer año en la categoría y soy novato. Pero sí que es verdad que, como piloto, yo siempre soy una persona muy competitiva. Siempre que me pongo el casco y salgo a pista es para ganar. Entonces, mi objetivo este año es ganar... ganar algunas carreras.
P.: Montmeló, es un circuito que conoces bien. ¿Crees que a lo mejor tienes ventaja sobre otros participantes?
J.S.: Bueno, justo este año voy a estar también en el Gran Premio con la Fórmula 1 ahí, en Montmeló. Es un circuito en el que he dado millones de vueltas. Me lo conozco como si fuera mi casa. Y yo creo que sí, que va a ser un punto a favor mío. Además, correr en casa, con tu gente, con la afición… Es algo que creo que incluso, como español, te da un extra más que si corres en otro lado. Así que yo creo que me irá muy bien.

P.: ¿Si te dieran la oportunidad de cambiar alguna norma de las fórmulas, ¿Cuál sería?
J.S.: Mira, te diría de la Fórmula 3, en la que corro yo... Me gustaría, aunque ya se hace, pero no a tan gran escala, que de la clasificación que hacemos los pilotos el viernes para la carrera del sábado, se invirtiera totalmente el orden. Entonces, el que ha hecho primero en la calificación que salga el último, y el último el primero.
Javier Sagrera y su momento más épico en las fórmulas

P.: ¿Recuerdas algún momento épico que hayas vivido dentro de una carrera?
J.S.: Para mí fue el año pasado. Porque, como he dicho, llevo 11 años en este mundo, y por cada historia buena te vienen mil de malas. Hay que aprovechar muy bien esos momentos. El año pasado tuve una temporada muy buena en el Campeonato de Europa de Fórmula 3, que lo gané en pista, pero luego, por otros asuntos, lo acabé perdiendo. Pero el momento de cruzar la meta en la última carrera de la temporada, en Barcelona, proclamándome campeón en pista y el tener a todos mis familiares y amigos apoyándome y celebrando el campeonato con ellos…
Recuerdo terminar la carrera y ver a mi familia, a mis amigos, tan orgullosos en ese momento... Ellos saben el esfuerzo que tiene que hacer un piloto desde los 8 años, luchando por lo mismo. Y ver cómo se cumplió un sueño, cruzar la línea de meta y poder sacar todas esas emociones y celebrarlo con las personas que más quiero, fue un momento que hace que todos los momentos malos valgan la pena.

P.: ¿Hay alguna canción a la que recurras antes de salir a correr?
J.S.: Pues yo soy un amante de la música. Me la pongo hasta para ducharme, para todo… no sé vivir sin ella. La utilizo mucho. En los circuitos siempre me verás con auriculares o con lo que sea. Y, curiosamente, depende del estado de ánimo en el que esté, porque hay muchas veces que a lo mejor no me siento con ganas o tengo un día más triste, y mi música siempre varía.
Entonces, cuando estoy demasiado eufórico, intento ponerme música de piano o que no tenga voz, sin letra, solo para relajarme. Pero hay momentos en los que a lo mejor estoy muy dormido o no suficientemente motivado, y entonces me pongo canciones de rap o de electrónica. Así que sí, la utilizo mucho para cambiar mi estado de ánimo antes de salir.

P.: ¿Cuál ha sido la carrera más difícil que has hecho hasta el momento?
J.S.: Pues te diría que justamente el año pasado, una carrera que gané en Bélgica, en Spa-Francorchamps. Era un fin de semana que llovía, nevaba… Hice una carrera con lluvia y nieve, que se canceló al final por exceso de agua y de nieve. Pero la recuerdo como una de las carreras más complicadas que he hecho. Además, iba liderando, que eres el primero al que le puede pasar cualquier cosa porque vas primero. Tener esa presión, y con esas condiciones tan malas, fue muy complicado.
Javier Sagrera: rutinas, entrenamientos y manías

P.: ¿Cuál es tu rutina de entrenamiento?
Es curioso, porque hay mucha gente que, al ver este deporte en televisión, piensa que es bastante fácil. Se asocia un poco a “oye, yo conduzco un coche de calle y no es tan complicado”, pero mucha gente no sabe el esfuerzo físico al que nos sometemos.
Primero, nuestro mayor enemigo es la gravedad, por las fuerzas G. Nuestro coche se pone a 300 km/h, pero si tú, a 300, le dices que gire a la derecha, el coche gira. Entonces es como tú tienes que aguantarte ahí sin salir volando.
También otro factor clave es que nos deshidratamos y sudamos mucho, porque a veces estamos a temperaturas de 50-60 grados, con el calor, el motor… Entonces, de una carrera puedo perder 2 o 3 kilos, seguro, en 40 o 45 minutos, que es lo que duran las nuestras.Y además, la concentración que requiere…

J.S.: Entonces sí, es verdad que me someto a un entrenamiento bastante duro, te diría. Entreno dos veces al día, unas cuatro horas diarias, más o menos. Por la mañana hago todo el tema de cardio, y por la tarde, entrenamiento de fuerza.
Y luego tengo un hándicap, que es que no soy bajito. Al medir 1,91, el campeonato lo que hace al principio de año es coger a todos los pilotos, hacer una media, y marcar un peso estándar para todos. Como los pilotos suelen ser más bajitos, la media sale “X”, y como yo soy alto, siempre tengo que hacer un recorte de peso de 6 o 7 kilos antes de empezar la temporada.
Entonces sí que es verdad que también tengo una dieta muy estricta, que tengo que seguir sin fallos, y la verdad es que me limita mucho.

P.: De todos estos factores que has dicho, ¿cuál crees que es el que más te cuesta?
J.S.: Diría que es el tema de la alimentación. Porque el entrenamiento físico o de simulación, que hacemos mucho en realidad virtua, todo eso me encanta. Me encanta el deporte y me encanta el deporte que hago. Pero te diré que la dieta es donde más sufro. Porque además de pasar hambre, que nunca gusta, también te limita mucho en el día a día. Sacrificas cosas como no poder salir a comer con mi familia, porque no puedo comer lo que hay en el restaurante, o no poder hacer planes con amigos. Si salimos a comer o a cenar, pues no puedo. Así que te diría que eso, dentro de la parte del entrenamiento, es lo que más me limita.
P.: ¿Tienes algún ritual antes de salir a correr?
J.S.: Antes era muy, muy metódico. Te diré que hasta niveles de que era un vicio malo. Porque si no hacía una serie de cosas, ya pensaba que me iba a ir mal. Pero ahora lo he dejado un poco de lado. Lo único que sigo haciendo es que, desde que me visto con el traje hasta que me subo al coche, todo lo hago por la parte izquierda. Me pongo el guante izquierdo primero, entro al coche por el lado izquierdo… Eso sí que lo sigo haciendo.

P.: ¿Vas pensando continuamente en hacerlo con la izquierda? ¿Eres consciente de cada paso?
J.S.: Sí, sí, sí. Además, no me puedo saltar ningún paso. Tengo una manera de vestirme que me gusta seguir. Llevamos ropa ignífuga, claro. Entonces, primero me tengo que poner el pantalón ignífugo y luego el calcetín izquierdo encima. Eso sí, aún sigo teniendo muchas manías.
P.: ¿Y algún amuleto que lleves encima cuando vas a correr?
J.S.: Amuletos no podemos llevar, porque está todo tan restringido que tiene que ser ignífugo. No podemos llevar anillos, ni joyas, ni pendientes, nada. Pero sí que, con mi familia, somos bastante creyentes. Entonces, antes de subirme al coche, siempre le doy un beso a la Virgen, y también rezo antes de salir a pista. Eso me ayuda a sentirme más protegido.
Javier Sagrera y su momento “tierra, trágame”

P.: ¿Tienes algún momento de "tierra, trágame" que hayas vivido?
J.S.: Tengo dos, pero hay uno que es el que más pena me dio… Bueno, no pena, pero sí me sentí fatal. Debía tener 7 u 8 años, estábamos de vacaciones en la playa con mi madre. Y de repente, veo a Lewis Hamilton corriendo por la playa. Dije: “¡No puede ser! Es mi ídolo”. Entonces, claro, cuando se paró, lo primero que hice fue ir a pedirle una foto. Yo tendría eso, 7 u 8 años. Y me acuerdo que le pedí la foto y, con una cara seria, me dijo que no, que lo dejara en paz, que estaba de vacaciones.
Y claro, mi ilusión… que era mi ídolo… que me dijera que no a una foto… Me puse a llorar, indignado. Me acuerdo que estaba tan triste que incluso la gente que estaba por ahí, cerca de un hotel, me dijo: “Oye, coge lo que quieras, diviértete, porque no te queremos ver llorar así”. Así que te diría que ese fue mi momento más "tierra, trágame" en el mundo del deporte.
Es curioso. Pero luego, un año después, me lo encontré en una carrera, donde había miles de personas pidiéndole fotos. Y conseguí escabullirme entre los seguratas que llevaba y me hice una foto con él. Cuando había miles de personas, sí. Pero luego, cuando estábamos solos en la playa… pues no pude.
Familia, consejos y futuros proyectos

P.: ¿Algún consejo que recuerdes con mucho cariño o que te ha marcado?
J.S.: Con mi padre siempre hablo mucho. Siempre me he apoyado mucho en él. Y en los momentos en los que me ha ido mal, siempre me ha inculcado que nunca me dé por vencido, que siga trabajando, vayan bien o mal las cosas. Porque los momentos malos terminan… y los buenos también. Todo tiene un fin. Y eso me ha motivado mucho durante estos 11 años. Cuando las cosas no me han ido como quería, he seguido trabajando, trabajando, trabajando… Y ahora puedo decir que me van bien las cosas.
También, algo que me ha dicho siempre es que no escuche lo que dicen los demás. Porque en este mundo siempre se te recuerda por lo último que has hecho. Puedes haber hecho 11 años geniales, pero si tu última carrera ha sido mala, la gente solo se acordará de eso. Así que no escuchar las críticas y saber apartarlas es muy importante.

P.: ¿Tu familia sufre mucho al verte correr o ya se han acostumbrado un poquito más?
J.S.: Después de 11 años, más vale que se hayan acostumbrado, y lo que queda. Pero sí que es verdad que todos lo viven mucho. A lo mejor no por miedo a que me pase algo, pero lo sufren, se ponen súper nerviosos. Hay muchas veces que no puedo estar con ellos antes de una carrera porque están más nerviosos que yo. Y muchas veces me lo transmiten.
Mi padre, por ejemplo, se va solo a un sitio sin nadie. Mi abuela siempre me dice que vaya lento, que no corra… Cosa que no le puedo hacer mucho caso.

J.S.: Y mi madre… es curioso, porque la primera carrera a la que vino en su vida, volqué. Entonces, como madre, se asustó mucho. Pero ahora ya lo llevan bien.

P.: ¿Cuáles son futuros proyectos?
J.S.: Desde pequeño tengo un sueño, o un objetivo mejor dicho, y es llegar a la Fórmula 1. Es lo único que tengo en mente ahora.
P.: ¿Lo ves factible?
J.S.: Pues cada vez lo veo más cerca. Me veo cerca. Empecé con unos karts pequeñitos, y después de 11 años, puedo decir que estoy en el Mundial de Fórmula 3. Solo me queda por delante la Fórmula 2… y luego ya la Fórmula 1. Me motiva mucho, me inspira mucho a seguir trabajando. Cuanto más cerca lo tengo, más lo quiero. Y sí, lo veo factible.