Sandra Blázquez: la bonita historia de la actriz que lo dejó todo para ayudar a los demás
Hace 10 años fundó la oenegé Idea Libre y, ahora, después de montar una escuela, quiere abrir un centro para niños con discapacidad

Sandra Blázquez, con la que hablamos en el restaurante Paipai de Madrid.
Los pequeños niños de Chumvi, Kenia, a los que Sandra Blázquez ha dado una oportunidad para salir adelante en su escuela, posiblemente nunca han seguido las series que hizo o la carrera que forjó como actriz. Pero nada de eso les ha hecho falta para convertirla en su ídolo. Y ella, ahora, ya no quiere otros fans ni otras historias que contar que las suyas.
Sandra Blázquez: “Vamos a tener científicos, psicólogos o pintores”

Sandra Blázquez con su compañera en esta emocionante aventura, María Fábregas.
Hace 10 años la intérprete de Alma en ‘Física o Química’, junto con su compañera María Fábregas, puso en marcha la oenegé Idea Libre cuando, desoladas por la situación que vieron en un orfanato de Marruecos, quisieron ayudar a mejorar la vida de esos niños. Pero el dueño las echó, porque no quería perder el dinero que los turistas le daban gracias a la pena que causaban esos críos.
“Teníamos dos opciones, o dejar de creer en el ser humano o buscar otros niños a los que ayudar”, nos cuenta Sandra Blázquez, que un año después acabó con María en Kenia, en la aldea de Chumvi, donde vieron que los pequeños necesitaban de todo. Y, solas, montaron una escuela que arrancó con dos pizarras y dos profesoras dando clases bajo los árboles a 80 críos. Hoy son 339 los chavales que comen dos veces al día y estudian en el colegio que tiene 10 aulas.

Sandra Blázquez en el reencuentro de 'Física o química'.
PRONTO: ¿No te ha pesado dejar tu carrera, Sandra?
SANDRA BLÁZQUEZ: Me pesa tanto que un niño no pueda comer que sé que estoy aquí para ayudar y no para ser actriz. Mi foco ya está en la oenegé.
P.: Pero entregar la vida a una causa así es duro, y habréis vivido momentos complicados.
MARÍA FÁBREGAS: Yo he tenido más crisis, sobre todo al principio, cuando llevábamos dos vidas. Sandra era actriz, yo trabajaba en una escuela infantil, y luego seguíamos con la oenegé. Pero de esto ya no puedes salir. Ahora somos ‘mamás’ de 339 niños y 48 trabajadores. Y a veces, sí, la responsabilidad ahoga. Pero vale la pena.

Sandra junto a María Fábregas, con quien montó Idea Libre, y varios niños de Kenia, a los que ayudan con su oenegé.
P.: ¿Creéis que los niños tendrán más oportunidades gracias a la escuela?
S.B.: ¡Las que quieran! Vamos a tener científicos, psicólogos, pintores..., claro que sí. Trabajamos con ellos para que vean que todo es posible. La generación que estamos educando se está dando cuenta de lo mal que vivían. Y el cambio real vendrá con los hijos de esta generación.
P.: ¿Qué sentís cuando veis lo que habéis conseguido construir?
M.F.: Pues impresiona, pero al final siempre ves más necesidades y mucho más por hacer o mejorar.
S.B.: De hecho, ahora estamos empezando un nuevo proyecto. Vamos a poner en marcha un colegio para niños con discapacidad. Porque en sus casas están abandonados, escondidos… Hay uno que se llama Sebastian que vive atado sólo porque tiene hiperactividad. Si lo tratas, le cambias la vida. Y está en nuestra mano. No hay que esperar a que lo hagan los gobiernos, lo podemos hacer nosotros y lo podemos hacer ahora.