Los yates reales más lujosos de la historia, según Jaime Peñafiel
Impresionantes por sus dimensiones y la ostentación de sus diseños e interiores, estas embarcaciones han sido escenario de muchos acontecimientos

El bello 'Dannebrog', de la Familia Real de Dinamarca.
La pasión de las monarquías por los yates viene de antiguo: del 'Britannia' de los Windsor al 'Pacha' de los Mónaco, pasando por el 'Wajer 55' de los holandeses, el 'Dannebrog' para solaz de la Familia Real de Dinamarca, el 'Polaris' de Carlos Gustavo de Suecia y el conocido 'Fortuna' de los Borbones Grecia.
En las décadas de los 70 y 80, los españoles se acostumbraron a que este último fuera la seña de identidad de nuestra Familia Real.
Si pudieran hablar, esas embarcaciones de recreo explicarían historias increíbles de los personajes que han viajado en ellas. Una de esas historias fue la que, el 22 de agosto de 1954, protagonizó el yate 'Agamenon', fletado por Federica de Grecia, la gran celestina de las monarquías, que organizó un 'crucero del amor' con miembros de las Casas Reales europeas para propiciar bodas entre ellos. Juan Carlos y Sofía se conocieron allí, pero la relación entre ellos no llegaría hasta años más tarde de aquel encuentro en el paquebote real.

Juan Carlos y Sofía, al día siguiente de su boda, a bordo del 'Eros', donde vivieron su luna de miel.
Casados el 14 de mayo de 1962, otro yate que fue 'real' por unos días fue el 'Eros', del multimillonario griego Stavros Niarchos, donde los ahora Reyes eméritos pasaron su luna de miel. No todo fue tan feliz en ese barco: en 1970 fallecería en extrañas circunstancias Eugenia Livanos, tercera esposa del armador Niarchos y, en marzo de 1995, ya vendido a la familia Gucci, Patrizia Reggieni haría que un sicario matara allí a su marido.

Diana y Carlos, en su luna de miel.
Posiblemente no existe ni haya existido un yate más importante que el 'Britannia', hogar marinero de la Familia Real inglesa. Se hizo famoso aquí por un motivo que creo ridículo: la negativa de los reyes Juan Carlos y Sofía a asistir a la boda de Carlos y Diana porque la pareja iniciaba su luna de miel en Gibraltar, colonia británica en suelo español, donde estaba atracado.
Casi todas las parejas reales inglesas han disfrutado de su luna de miel en este barco con una tripulación de casi 300 personas. Según contaba Lady Di, los 11 días de crucero en el 'Britannia' fueron los más amargos y dramáticos de su vida. Allí se dio cuenta de que Carlos seguía amando a Camilla, al descubrir que llevaba sus fotos en el equipaje amén de los gemelos que le había regalado con motivo de la boda.
El accidente que acabó con la vida de Casiraghi
Mucho más dramático fue el inicio del yate que Stefano Casiragui compró para su esposa, Carolina. De 36 metros de eslora, le cambiaron el nombre para rebautizarlo uniendo las iniciales de sus tres hijos (Pierre, Andrea y Charlote) como 'Pacha'. Poco después, el marido de la princesa falleció en un accidente náutico. Carolina se quedó con el barco, que ha sido desde entonces el escenario favorito de sus veranos.