Cómo cuidar de un familiar con Alzheimer en verano
La Sociedad Española de Neurología calcula que actualmente en España pueden existir alrededor de unas 800.000 personas con esta enfermedad

La rutina y evitar el calor ayudará a las personas con Alzheimer en verano.
Cada año, miles de familias reciben la terrible noticia de que uno de sus seres queridos ha sido diagnosticado con Alzheimer. Llega el verano, el buen tiempo y los ratos libres, y la enfermedad sigue ahí, desembocando en un desafío adicional para sus allegados. Por ello, recopilamos algunas medidas preventivas para mejorar el bienestar y la calidad de vida de estos enfermos, y que puedan así disfrutar de un verano seguro y agradable.
Es importante seguir hábitos regulares

Desde la Fundación Pasqual Maragall aseguran que seguir hábitos regulares y evitar demasiadas actividades y compromisos sociales aporta tranquilidad a la persona con Alzheimer, evitando de esta manera, un exceso de estímulos que le puedan llegar a ocasionar ansiedad o desorientación. Además, es importante respetar los horarios de comida y descanso.

En cuanto a tareas que supongan salir de su zona de confort, es necesario saber adaptarlas según su nivel de orientación, memoria o capacidad de expresión.

Además, deben ser actividades atractivas y vinculadas a los intereses del enfermo. De todas maneras, el primer consejo que lanzan desde la fundación, es que en caso de incertidumbre, se pida ayuda profesional, ya que cada situación individual puede requerir de recomendaciones especiales.
Evitar las horas de mayor calor

También es especialmente importante ahora que las actividades al aire libre se realicen durante las primeras horas del día o las del final, evitando así una exposición al calor excesiva. En esta misma línea, la hidratación es fundamental para evitar golpes de calor y malestares. Se debe tener en cuenta en todo momento que en personas con demencia es habitual que se tenga una menor sensación de sed o que no recuerden cuánto tiempo han estado sin beber agua.

La fundación sostiene también que si la persona cuidadora se va a tener que ausentar durante unos días, esta misma debe asegurarse de que quien le sustituya ha entendido toda la responsabilidad que se le entrega. Por ejemplo, si el enfermo se baña siempre por las mañanas, la persona al frente debe asegurarse de que así sea y no hacerlo en otro momento del día. Sobre todo, recuerdan que se ha de tener empatía con ellos, ya que al final, se trata de personas enfermas.