Salvatore Adamo, el trovador del amor
Sumérgete en la cautivadora historia de Salvatore Adamo, conocido como "el trovador del amor". Exploraremos la vida y música de este destacado cantautor, que ha enamorado a generaciones con sus románticas melodías y letras llenas de pasión.

Salvatore Adamo nació el 1 de noviembre de 1943 en Comiso, Sicilia (Italia). Fue el primogénito de los siete hijos de un matrimonio formado por un pocero llamado Antonio y su esposa, Concetta, una bondadosa ama de casa.
Debido a la crisis económica que se vivía en la Italia de la posguerra, Antonio emigró a Bélgica para trabajar en las minas de carbón de Marcinelle, adonde muy pronto fueron también su mujer y su hijo, de 3 años. Allí nacieron sus hermanos: Delizia, Eva, Salvina, Giovanna, Titina y Giuseppe.
Aunque los siete niños pasaron una infancia feliz, más difícil fue cambiar el sol siciliano para el padre, que trabajaba más de 14 horas diarias para darles estudios a sus vástagos. En 1948, la familia se trasladó a Jemappes (Mons) y, dos años más tarde, Salvatore enfermó de una meningitis que le dejó 13 meses postrado en cama.
Su primer contacto con la música se produjo a los 11 años cuando entró en el coro de la iglesia parroquial, afición que compaginaba con el fútbol, una de sus grandes pasiones. A los 12 años actuó por primera vez en público y ganó un concurso que tenía como premio 2 kilos de chocolate belga.
Una guitarra le cambió la vida por completo

Mientras se preparaba para ser profesor de lenguas germánicas - alemán, inglés y flamenco -, su abuelo le envió desde Italia una guitarra que aprendió a tocar de forma autodidacta y con la que compuso sus primeras canciones. "Esa guitarra cambió mi vida. Como me gustaba la literatura y la poesía, me puse a escribir pequeños poemas", ha explicado.
En lo personal, aquel instrumento también cambió su futuro porque, dando clases, conoció a la que sería su esposa, Nicole. Ella tenía entonces 13 años y él, 16. Acostumbrado a cantar en pequeñas reuniones familiares, unos periodistas grabaron una de sus canciones y la emitieron en una radio local de Bruselas. Tuvo un enorme éxito y los oyentes pidieron más canciones de aquel Salvatore Adamo.
Esa reacción hizo que el joven decidiera volcarse en la música, con el consabido disgusto de su progenitor: "Era un obrero muy provinciano y con poca educación, por eso siempre quiso que sus hijos fuéramos profesores, médicos o abogados. No vio con buenos ojos que quisiera dedicarme al espectáculo".
De la radio local a ídolo de masas en Japón

En 1960, participó en el concurso de Radio Luxemburgo con la canción "Si j'sais" y ganó la final, celebrada en París el 14 de febrero de ese mismo año. En 1961, grabó sus primeras ocho canciones para el sello Polydor y, al año siguiente, dejó definitivamente sus estudios de Técnicas de Difusión y Relaciones Públicas, firmó con la discográfica Pathé-EMI Bélgica y empezó a ser conocido en todo el país.
En su álbum de debut, "63/64", incluyó las canciones "Vous permettez, Monsieur" (Permítame señor) y "Tombe la neige" (Cae la nieve), que le convirtieron en una celebridad internacional. De hecho, la traducción japonesa de este último tema estuvo 72 semanas seguidas como líder de ventas en el país nipón y, desde entonces, es una canción típica en Navidad. Tanto que el artista suele contar la siguiente anécdota: "Una vez le pregunté a una azafata por el autor de 'Cae la nieve' y me dijo que se trataba de una canción tradicional japonesa".

Considerado un ídolo en Japón, otros temas como "Mis manos en tu cintura" - uno de sus grandes éxitos - o "Permítame señor" se enseñan en las escuelas de ese país como obras de poesía. En aquella época, un periodista italiano aseguró que su canción "Dulce Paola" estaba dedicada a la princesa belga con la que, decía, había tenido un escarceo amoroso. Sin embargo, él siempre negó que esa relación hubiera existido, afirmando que escribió el tema después de que se difundiera el rumor. "Compuse la canción para halagar su belleza", ha asegurado el cantante, que la interpretó por primera vez en 1964.
Al año siguiente, consiguió el mayor triunfo de su carrera en el Olympia de París y vendió en Francia más de un millón y medio de copias. En 1966, compuso otro tema por el que es mundialmente conocido: "Une meche de cheveux" (Un mechón de cabellos) y, desde entonces, ha actuado ante personajes tan ilustres como los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica o el sha de Persia, "pero para mí todo el público es igual, doy siempre lo mejor de mí mismo, con emoción y pasión".
Un estilo inspirado en la canción francesa

Inspirado en artistas franceses como Georges Brassens, Charles Aznavour y Jacques Brel –quien apodó a Adamo como el "jardinero del amor"–, la música del cantante anglo-belga también se alimentó de las arias de ópera que cantaba su padre, quien murió, ahogado, en 1966. Dos años después de aquella tragedia, hizo su primera gira sudamericana y, en 1969, se casó con Nicole Durand, su novia de siempre, con la que ha tenido tres hijos: Anthony, Benjamin y Amélie, que intenta abrirse camino en la música.
"Siempre he intentado tener una relación franca con mis hijos, aunque lamento no haber estado con ellos tanto tiempo como me hubiera gustado. Delegué en mi esposa su educación y las reprimendas, pero, al regresar de las giras, jamás les faltó mi amor y mi comprensión", ha asegurado.
En la década de los 70 y principios de los 80 siguió cosechando grandes triunfos y vivía en un vertiginoso ritmo de conciertos hasta que, en 1984, sufrió un infarto de miocardio que le obligó a someterse a una operación a corazón abierto en la que le hicieron tres bypass. Desde entonces, ha decidido tomarse la vida con más calma. "Mi mujer ha sido un gran apoyo, sin ella no sé qué habría hecho. Es tolerante, inteligente y ha salvado muchas veces nuestro matrimonio con su paciencia y su amor por mí". En 1990, falleció la otra gran mujer de su vida, su madre.
Canción dedicada a la princesa Matilde

En 1993, fue nombrado embajador honorario de Unicef para ayudar a los más desfavorecidos; en el 2001, el rey Alberto de Bélgica le condecoró como caballero y en el 2007, el príncipe Felipe –actual soberano– le pidió que le compusiera una canción para su esposa, Matilde: "Dado que su madre, Paola, tenía una canción, le pareció que su esposa también merecía otra".
Tras superar una hemorragia cerebral, Adamo ha seguido repartiendo amor con sus canciones por el mundo, pese a que él asegura que "nunca he sido un seductor de mujeres. Solo he pretendido comunicar ternura, amistad y simpatía".
A lo largo de su vida ha tenido también relación con el cine –en 1970 hizo su único filme como director y protagonista a la vez, "L’ile au coquelicot"– y ha publicado varios libros, entre ellos "El recuerdo de la felicidad".
A sus casi 80 años, este artista siciliano de nacimiento, belga de adopción y estrella de la canción francesa sigue siendo un hombre tímido, sensible, culto y educado, que ha vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo.